Juana Rivas y su hijo mayor relatan ante la justicia italiana la «pesadilla» que han vivido junto a Arcuri

Pilar Trevijano GRANADA / COLPISA

ESPAÑA

Imagen de archivo de Juana Rivas
Imagen de archivo de Juana Rivas Jorge Guerrero | AFP

Comparecen tras un biombo como testigos en el Tribunal Penal de Cagliari en un proceso abierto contra la expareja de la madre de Maracena por presuntos malos tratos

26 feb 2026 . Actualizado a las 17:20 h.

Juana Rivas y su hijo mayor, Gabriel, de 19 años, han declarado hoy como testigos en el Tribunal Penal de Cagliari en una vista contra Francesco Arcuri por presunto maltrato habitual físico y psicológico a sus hijos. El procedimiento parte de una denuncia abierta en el 2022 que investiga la fiscalía italiana.

Durante la sesión, de acuerdo con los portavoces de la familia Rivas, la madre de Maracena ha narrado episodios de malos tratos que les trasladaban supuestamente sus hijos, en una comparecencia en la que ha estado separado de su expareja por un biombo. «Han sufrido coacciones y amenazas de muerte. Juana incluso ha recogido a su hijo con moratones en el cuerpo», ha resumido el entorno de Rivas. «Gabriel ha vivido una pesadilla también en esa casa y es lo que ha contado. Ha sido una declaración tremenda, convincente y clarificadora. Ha tenido la oportunidad de hacer lo que llevaba tanto tiempo esperando y contar ese infierno horrible que él vivió y sufre ahora mismo su hermano pequeño», han sentenciado.

La sesión comenzó pasada las 10.00 horas de la mañana y el primogénito de la expareja prestó testimonio ante la sala hasta las 15.00 horas. La próxima vista está prevista el 12 de marzo, con otros testigos propuestos por la fiscalía, de acuerdo con el equipo jurídico de la madre de Maracena. Por su parte, el equipo jurídico del italiano ha preferido no hacer declaraciones.

En Italia ya han archivado varias denuncias interpuestas contra Arcuri por supuestos malos tratos por falta de pruebas, alienación y manipulación de los hijos. Este proceso penal es el único que permanece abierto en la jurisdicción sarda, mientras que el Tribunal de Instancia de Granada investiga de nuevo a Rivas por un presunto delito de sustracción de menores. En España, Arcuri sí fue condenado por conformidad en 2009 por violencia de género.

Dos relatos radicalmente opuestos

En casi una década de litigio, se han tejido dos relatos radicalmente opuestos sobre la expareja, que pugna en los tribunales españoles y sardos. El último pulso judicial tuvo lugar hace apenas un año y fue desencadenado por una visita del hijo pequeño a Granada. A comienzos de diciembre del 2024, en vísperas de las vacaciones navideñas, la Corte de Apelación de Cagliari debatió si debía autorizar el viaje a España del menor, que por entonces tenía 10 años, después de que su hermano mayor difundiera un vídeo solicitando ayuda por un presunto maltrato del padre. El 6 de diciembre, el niño declaró ante el tribunal que se encontraba bien y que le gustaría ver a su familia de Granada durante las vacaciones. El 12 de diciembre, la Corte autorizó el viaje, pero con condiciones estrictas como que no se expusiera al niño ante medios de comunicación, abogados, médicos o psicólogos y no se involucrase en asuntos judiciales. En escritos de trabajadores sociales públicos que hacen seguimiento continuo al pequeño en Italia constan episodios en los que el menor denunció violencia paterna y posteriormente se retractó tras evaluaciones psicológicas, afirmando que las acusaciones habían sido inducidas.

Durante el período navideño, Juana Rivas denunció a Arcuri por supuestas amenazas en juzgados de violencia sobre la mujer de Granada y Málaga. En las dos provincias fueron desestimadas. El 2 de enero del 2024, fecha prevista para el regreso del menor a Italia, la Corte civil italiana recibió una nota urgente de Juana Rivas con denuncias de presunto maltrato. El tribunal consideró que no existían elementos nuevos que justificaran modificar lo ya acordado y ordenó que el niño regresara con su padre antes del 8 de enero. El 7 de enero, el abogado de Rivas, Carlos Aránguez, intentó frenar la salida del menor solicitando la intervención de la fiscalía. El Juzgado de Instrucción número 4, en funciones de guardia, escuchó al niño y la jueza consideró su relato «serio y convincente», suspendiendo el regreso previsto para esa misma mañana.

En febrero, la sección civil de la Corte de Apelación de Cagliari confió de nuevo la custodia del hijo menor de Juana Rivas a su padre, «quien ejercerá la responsabilidad exclusiva» y es el único progenitor que ha demostrado capacidad de relación afectiva, de atención, de comprensión, de educación, de disponibilidad para una relación estrecha y que puede, por tanto, asegurar su mejor desarrollo». Además, consideraba que los supuestos malos tratos que alega la madre de Maracena quedan «sin probar» y acusa a la mujer de «oscurecer la figura paterna para asegurarse la posesión exclusiva» de sus hijos.

La decisión se produjo después de que el 17 de enero del 2025 se celebrara en Cerdeña el juicio para determinar la custodia. En esta vista Italia revisó una sentencia que echó para atrás la Corte Suprema de Casación, el homólogo al Tribunal Supremo español, tras detectar fallos. El juzgado sardo ya le había otorgado anteriormente al padre la custodia de los dos menores. En el año 2022, a los 16 años, el mayor expresó el deseo de vivir con su madre y la corte aceptó. La reafirmación de la custodia a Arcuri dejaba sin efecto las medidas cautelares aplicadas en España.