El PSOE cierra filas esta vez defendiendo a Marlaska tras la acusación de agresión sexual al exjefe policial

Paula de las Heras MADRID / COLPISA

ESPAÑA

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, durante la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros
El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, durante la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros Chema Moya | EFE

En el partido descartan que la denuncia contra José Ángel González pueda suponer un desgaste similar al de los audios de Ábalos o el caso Salazar

21 feb 2026 . Actualizado a las 19:31 h.

Es el miembro del Gobierno con peor valoración ciudadana, según los sondeos del CIS, pero la historia reciente demuestra que Fernando Grande-Marlaska goza de un blindaje político excepcional y que Pedro Sánchez no está dispuesto a desprenderse de él. No lo hizo cuando tanto la oposición como sus socios parlamentarios pidieron su cabeza por la actuación policial en el asalto a la valla de Melilla de junio de 2022 en el que perdieron la vida al menos 23 inmigrantes; tampoco cuando, hace un año, le tuvo que obligar a rescindir un contrato de compra de munición a una empresa israelí en plena masacre en Gaza; y no lo hará ahora, tras conocerse la presunta agresión sexual de uno de sus hombres de máxima confianza, el ya exdirector adjunto operativo de la Policía Nacional, José Ángel González, contra una subordinada.

La noticia ha provocado un enorme revuelo político —con PP y Vox pidiendo a gritos la dimisión de Marlaska— y una intensa sacudida en un cuerpo jerarquizado que tiene como principal función la persecución del delito. Pero en el PSOE, sin embargo, el cierre de filas es absoluto. En público y en privado. Y eso ya es mucho decir en un partido en el que, aunque sea en voz baja y fuera del núcleo duro, se vienen escuchando quejas por la aparente pérdida de contacto con la realidad del Ejecutivo y su pobre reacción ante la desafección manifiesta de su electorado.

«Creo que el episodio da una sensación fea de que todo está mal. Pero no creo que el desgaste vaya a ser para nosotros; la Policía es una institución autónoma», apunta un dirigente de una federación poco alineada con Ferraz. «No creo que Marlaska deba dimitir por lo que se conoce de momento. Si se llegara a demostrar que lo supo y lo encubrió, sí, pero por ahora es creíble que no supiera nada», añade.

La suya es la posición predominante. Entre los socialistas es difícil encontrar a quien considere que, en este caso, haya razones para el cese de un hombre al que en otras ocasiones se ha considerado, incluso de puertas adentro, «políticamente achicharrado». Un superviviente del primer equipo de Sánchez, del que solo quedan, junto a él, otros tres ministros: la vicepresidenta primera, María Jesús Montero; la titular de Defensa, Margarita Robles; y el de Agricultura, Luis Planas.