España aumenta casi un 700 % el número de inmigrantes irregulares desde el 2017

Rubén J. García REDACCIÓN / LA VOZ

ESPAÑA

Miles de inmigrantes llegaron a España en la última década para trabajar en la construcción
Miles de inmigrantes llegaron a España en la última década para trabajar en la construcción BENITO ORDÓÑEZ

Un informe de Funcas estima que 840.000 personas residieron en esta situación en nuestro país durante el último año

26 ene 2026 . Actualizado a las 19:49 h.

La inmigración irregular continúa siendo una problemática capital en España. El último informe publicado por la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas) revela que 840.000 personas residieron en el último año en esta situación, multiplicando un 685 % el número de irregulares respecto al 2017 —apenas se contabilizaron 107.000—.

Este aumento no es ni mucho menos casual. En términos netos, España ha pasado de albergar a 2,3 millones de inmigrantes hace ocho años a alcanzar ahora un máximo histórico de 4,9 millones de personas, ampliando de forma notable la base sobre la que se produce la irregularidad administrativa. Dentro de este proceso, los inmigrantes sin papeles han aumentado de manera sostenida, con una tendencia media cercana a 90.000 personas más por año, y solo un breve retroceso entre el 2021 y el 2022.

El perfil de la inmigración irregular presenta además un rasgo muy marcado, con el 91 % de los residentes procedentes de América Latina. En solo tres años, este grupo ha pasado de 1,6 a 2,5 millones de residentes, consolidando un cambio profundo en la composición de los flujos migratorios hacia España. Entre las nacionalidades más numerosas destacan los colombianos (290.000), peruanos (110.000) y hondureños (90.000). En este sentido, la diferencia es bastante amplia respecto a otros continentes, puesto que África (50.000), Asia (15.000) y Europa (14.000) representan una cuantía mucho menor.

Este escenario, como apunta María Miyar, directora de Estudios Sociales, «pone de manifiesto los rasgos de un modelo migratorio que asume que una proporción notable de los inmigrantes pasa por un largo periodo en la irregularidad antes de conseguir la regularización administrativa». Es decir, la irregularidad no aparece como una excepción, sino como una etapa prolongada y casi estructural dentro del itinerario migratorio.

Las medidas anunciadas por el Gobierno —que entraron en vigor en mayo del 2025 con la modificación del Reglamento de Extranjería— esperan impulsar procesos de regularización para estabilizar estas cifras. Con todo, el propio informe advierte de que, aunque «en principio» podría contribuir a un descenso, es pronto para estimarlo. Además, coincide en que sin una planificación migratoria más eficaz, orientada a cubrir sectores con escasez de mano de obra cualificada y a agilizar los procedimientos administrativos, la inmigración irregular seguirá siendo una constante.