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¿Suicidio o atropello? La lucha del padre de Ana Buza para demostrar que su hija fue víctima de un crimen machista

G.V. REDACCIÓN / LA VOZ

ESPAÑA

Antonio Buza, el pasado mes de enero en «Vamos a Ver»
Antonio Buza, el pasado mes de enero en «Vamos a Ver» Telecinco

La joven sevillana apareció muerta tras un quitamiedos de la A-4 en Carmona en septiembre del 2019. Viajaba con su novio, que aseguró que la joven de 19 se había quitado la vida lanzándose a la carretera desde el coche. Su familia ha conseguido reabrir el caso gracias a los informes presentados por un amplio equipo de investigadores que apuntan a que las lesiones de Ana no coinciden con el relato de su pareja

10 sep 2024 . Actualizado a las 12:31 h.

El caso se cerró pronto, a pesar de lo extraño de las circunstancias. El 7 de septiembre del 2019, a las tres de la madrugada, Ana Buza viajaba en un coche con su novio por la autovía A-4, que atraviesa la localidad de Carmona, en Sevilla.

La joven de 19 años falleció. ¿Cómo y por qué? Pues todo eso es lo que se trata aún de determinar. La primera noticia sobre este extraño suceso que recibió su familia fue que Ana estaba muerta y que su cuerpo había aparecido detrás de un quitamiedos. Estaba a 60 metros del coche de su pareja. «Su hija ha muerto en extrañas circunstancias», les transmitió la Guardia Civil. Él resultó ileso.Si la pareja iba circulando en el vehículo, ¿qué le pasó exactamente a la joven?

La jueza y la Fiscalía creyeron la versión del novio, de 25 años, que era el conductor, al no apreciar indicios de criminalidad y a las 36 horas se cerró el caso. La versión oficial: Ana se había quitado la vida arrojándose desde el coche en marcha. Sus lesiones fueron insuperables. Un relato del que la familia pronto empezó a desconfiar.

Así arrancaba una lucha de cinco años a la que le ha puesto cara su padre, Antonio Buza, y con la que ha conseguido reabrir el caso de su hija. 

¿Por qué desconfiaron?

Lo primero que defendió Antonio Buza, matemático de profesión, fue que su hija no se habría quitado la vida. Era una joven alegre a la que le iba muy bien en los estudios. 

Después de esa sensación de padre, llegaron las múltiples versiones de su novio y único testigo de los hechos en el mismo lugar del accidente. Primero dijo que se les había cruzado un animal, que habían chocado contra el quitamiedos y que Ana había salido despedida del coche. Según el padre, la Guardia Civil no creyó esa versión porque las puertas estaban cerradas y el parabrisas intacto. El novio de Ana cambió entonces de versión y explicó a los agentes que él mismo se había despistado mirando hacia atrás, que había perdido el control y chocado. Más tarde, cuando la madre del conductor se personó en el lugar, llegó la tercera versión que fue dada por buena: que Ana se había arrojado desde el coche en marcha porque había discutido con su padre por «las malas notas», explicó su padre en Vamos a Ver, de Telecinco, en el mes de enero. «Mi hija era una alumna brillante y no había empezado el curso; el anterior lo había hecho de forma fabulosa». Esa versión aún tiene una dos vueltas más de tuerca. Ana habría discutido con su padre, pero por asuntos de dinero, y se tiró en marcha. Antonio mantiene que el novio aún le dio otra versión en privado: la puerta del coche se abrió, Ana agarró una mochila para que no se cayese y la joven se precipitó a la carretera. «Nosotros estábamos en shock y éramos incapaces de razonar».

Con todo, Antonio Buza seguía convencido de que su hija no se había suicidado, pero un e-mail le ayudó a corroborarlo. Ana había enviado un correo a una psicóloga que había sido orientadora laboral en su centro de estudios pidiendo ayuda para su pareja. Según Buza, su hija le explicaba a la profesional que el joven era violento, manipulador, celoso. «La había aislado, no tenía ni WhatsApp, ni Instagram ni nada», aseguró Antonio.

En medio de la investigación, se sucedieron las manifestaciones. «Denunciamos todas las negligencias cometidas por las personas en cuyas manos ha estado el investigar e intentar averiguar la verdad de lo que pasó, para que ninguna injusticia quede impune. Pedimos que el caso se investigue en un Juzgado de Violencia de Género y que se tengan en cuenta todas las periciales y pruebas científicas y objetivas aportadas a la causa para que se imparta por fin justicia», defendían los colectivos «Pavanas Carmona» y «Justicia para Ana Buza» en la marcha que convocaban en la localidad sevillana el pasado mes de marzo.

PAVANAS CARMONA

Los expertos

Antonio Buza sabía que con su convicción de que su hija había sido víctima de violencia machista no llegaba. Para ello se rodeó de expertos, de informáticos a criminólogos pasando por forenses, que han reconstruido lo sucedido. Su conclusión: Ana murió atropellada de forma intencionada. La familia cree que la joven se llegó a bajar del coche por alguna circunstancia y que después fue atropellada intencionadamente como «culmen de la violencia de género que sufría». Esa es la teoría que encaja con las fracturas que Ana tenía en su cuerpo.

Además, los expertos también mantienen que a la velocidad a la que supuestamente circulaban era imposible que Ana hubiese podido abrir la puerta y saltar.

Otro de los indicios tienen que ver con el teléfono móvil. Antonio Buza contaba el pasado mes de enero en Telecinco que él mismo había encontrado el teléfono de Ana 19 días después de su muerte a 72 metros de donde se hallaba cadáver. «No sabemos cómo llegó allí». Antonio explicó que la madre del investigado le dijo que ella misma había recogido el terminal del coche y que se lo había entregado a la Guardia Civil. «¿Quién lo lanzó allí?», se preguntaba Buza. «Uno de los equipos informáticos que he contratado ha llegado a la conclusión de que el teléfono fue manipulado antes y después de su muerte. Se borraron muchos archivos, incluso hasta una semana después... hasta que yo lo encontré. ¿Quién pudo usar ese teléfono?», se preguntaba el padre al tiempo que decía que esa información se le había presentado al juez para que la instrucción se prolongase seis meses más. «El teléfono de mi hija se conectó por bluetooth a un teléfono del mismo modelo que tiene el investigado. Eso ocurrió cuando el cadáver de mi hija se estaba incinerando. Él estaba en el tanatorio junto a su padre y su madre. Alguno de ellos tenía que tener el teléfono», argumentó explicando que dos terminales solo se pueden conectar si están relativamente cerca. «Han aparecido muchos archivos borrados», apostillaba. 

«Hoy se cumplen cinco años de la muerte de mi sobrina, Ana Buza Mira, sobre el frío asfalto de la autovía de Andalucía a la altura de Carmona, cuando viajaba en compañía de su novio. Cinco años de calvario para sus padres que llevan luchando simplemente para que se investigue el caso y se haga justicia (no parece mucho pedir). Por fin, tras superar todo tipo de obstáculos, ya se ha acabado la fase de instrucción, y esperemos que en breve se señale juicio. Ya os adelanto que las pruebas periciales de parte que se van a presentar son contundentes y desmontan, punto por punto, la chapuza que hizo la policía judicial, la ERAT, así como la versión -o las versiones, pues dio cuatro distintas- del acusado», publicaba hace dos días Esteban Mira, tío de la fallecida. 

Antonio y su familia han conseguido que la causa se reabra. Ahora está en manos de un Juzgado de Violencia contra la mujer que será quien determine si archiva el caso de forma definitiva o si procesa a la pareja de Ana.