Sánchez intenta rearmarse en un retiro con sus ministros ante la legislatura más difícil

Melchor Sáiz-Pardo MADRID / COLPISA

ESPAÑA

Pedro Sánchez, este sábado con miembros del Gobierno en Quintos de Mora, en el término municipal de Los Yébenes, de Toledo.
Pedro Sánchez, este sábado con miembros del Gobierno en Quintos de Mora, en el término municipal de Los Yébenes, de Toledo. Moncloa / Borja Puig de la Bellacasa | EFE

El encuentro de la finca toledana de Quintos de Mora se produce días después del desgaste de las cesiones a Junts para salvar «in extremis» la primera votación

13 ene 2024 . Actualizado a las 21:10 h.

Pedro Sánchez recurre a la simbología para intentar coger impulso ante el momento político más complicado y de mayor debilidad parlamentaria desde que llegara a Moncloa en verano del 2018. En la icónica finca de Quintos de Mora, en el término municipal de Los Yébenes -el enclave de Toledo por el que en su día pasaron George Bush, Lula da Silva, Tony Blair o Benjamín Netanyahu, entre otros mandatarios internacionales-, el presidente del Gobierno se reunió este sábado durante todo el día con sus 22 ministros en una suerte de retiro para rearmarse ante la que va a ser, sin duda alguna, una legislatura complicadísima.

El encuentro en esta finca que abarca más de 6.800 hectáreas y es propiedad del Estado español desde 1942, subrayan desde Moncloa, fue informal y se trataron asuntos de trabajo y estrategias de Gobierno de una manera más distendida que en las reuniones del Consejo de Ministros, aunque con el mismo secretismo de esas deliberaciones, ya que todo lo tratado sobre la agenda del Ejecutivo para los próximos meses, o quizás años, fue a puerta cerrada.

El retiro de este sábado en la estancia toledana -que se conoce popularmente como el «Rancho de Aznar» desde que así lo denominó en el 2001 la entonces consejera de Seguridad Nacional de Estados Condoleezza Rice tras el encuentro con Bush- reprodujo el patrón de los cónclaves a los que Pedro Sánchez convocó a sus ministros en agosto del 2018, tras la moción de censura que echó a Mariano Rajoy, y en febrero del 2020, solo unos días antes del encierro por la pandemia y tras su «pacto del abrazo»' con Pablo Iglesias.

Tono triunfante y ni rastro de Podemos

A diferencia del encuentro del 2020, al que acudieron cuatro dirigentes de Unidas Podemos (Pablo Iglesias, Irene Montero, Alberto Garzón y la propia Yolanda Díaz, que entonces sí que militaba en la coalición), en el cónclave de este sábado no había ni rastro de la formación que ahora lidera de Ione Belarra y cuyos cinco diputados el miércoles tumbaron la reforma de Díaz del subsidio de desempleo.

En el PSOE y Sumar lo ocurrido el miércoles ha generado angustia y crece el temor a estar permanentemente sometidos a la presión de Junts y de Podemos, pero la versión oficial del encuentro de Toledo fue bien otra. La Moncloa se limitó a informar sobre lo ocurrido en la finca a través de una declaración pregrabada de la portavoz del Gobierno enviada a los medios. En ella, Pilar Alegría se mostró triunfante, ya que en «tan solo dos meses este Gobierno ha revalorizado las pensiones, ha subido el SMI, ha prorrogado el escudo social, ha aprobado la ley de paridad, ha destinado mil millones a ciencia, y ha obtenido 10.000 millones de fondos europeos para transformar nuestro país y crear empleo», destacó.

Según la portavoz, el gran valor del Ejecutivo de Sánchez para esta legislatura va a ser el «diálogo» y el «acuerdo» porque, dijo, «es la única forma de garantizar la paz social y la perdurabilidad en el tiempo de las medidas». Y frente al Gobierno progresista presentó a la «coalición reaccionaria antisocial del PP y Vox», que «vota en contra de las medidas sociales como pensiones o transporte público gratuito, y propone ilegalizar a partidos políticos que no piensan como ellos».