ERC no renunciará a la independencia y a la amnistía en la mesa de diálogo

Manuel Costoya
M. C. Cereijo REDACCIÓN

ESPAÑA

Pere Aragonès en una imagen de archivo
Pere Aragonès en una imagen de archivo David Zorrakino

Aragonés afirma que defenderán la autodeterminación «donde sea»

23 ago 2021 . Actualizado a las 13:23 h.

La ministra de Política Territorial y portavoz del Ejecutivo, Isabel Rodríguez, tras la remodelación de Gobierno llevada a cabo por Pedro Sánchez fue clara en su estreno. El independentismo debería renunciar al referendo y aprender la lección. Pero no parece que sus palabras hayan tenido eco en el Ejecutivo catalán. El presidente de la Generalitat, Pere Aragonés reiteró el viernes que la independencia y la amnistía son objetivos irrenunciables para los nacionalistas catalanes. «Ningún independentista debería renunciar a defender el derecho de autodeterminación donde sea, especialmente ante el Estado», señaló durante una visita a un servicio de socorrismo en la playa de Caldes d'Estrac, en Barcelona.

El mensaje del titular del Ejecutivo catalán iba dirigido en dos direcciones. Uno al Gobierno de Sánchez. Independencia y amnistía sigue siendo un mantra al que difícilmente renunciarán los republicanos. El otro era de consumo interno, mirando a la CUP y sobre todo a Junts, que dan por hecho que la mesa de diálogo, que se reunirá en septiembre, será un fracaso. La consideran además una trampa de Sánchez para seducir al independentismo con nuevas concesiones e inversiones que aviven las disensiones internas y que hagan que el secesionismo pierda respaldo popular. «Tenemos una gran oportunidad», volvió a defender Aragonés, «Es una negociación que sabemos que no será fácil, pero a la que tenemos que ir con toda la fuerza», reclamó de nuevo, consciente de que «hay que generar mayorías aún más amplias y defender ante el Estado el derecho de autodeterminación».

Aunque la formación de Puigdemont nunca ha visto con buenos ojos la idea de la mesa de diálogo, se avino a aceptarla en su pacto con ERC bajo la condición de que si al cabo de dos años no había dado ningún resultado los republicanos se replantearían la estrategia. La realidad, sin embargo, ha sido que los dirigentes posconvergentes, siempre que han tenido la ocasión, la han aprovechado para marcar distancias con esta foro bilateral, en una muestra de que, aunque lo habían acabado aceptando, no lo comparten.