El CNI investiga los asesinatos de Beriain y Fraile en Burkina Faso

Doménico Chiappe MADRID / COLPISA

ESPAÑA

Las ministras Arancha González Laya y Margarita Robles acompañaron a sus familiares en la base aérea de Torrejón de Ardoz, adonde llegaron este viernes los restos mortales de los dos periodistas

30 abr 2021 . Actualizado a las 20:27 h.

«David y Roberto están de vuelta en casa», dijo Alfonso Bauluz, portavoz de las familias de ambos reporteros españoles, asesinados en Burkina Faso. Unos minutos antes había aterrizado el avión del Ejército del Aire, encargado de repatriar los cuerpos de David Beriain y Roberto Fraile, junto al del conservacionista irlandés Rory Young.

En la aeronave, que llegó puntual a las nueve de la mañana, también viajaba un superviviente de la emboscada tendida del terrorismo local, una facción yihadista vinculada a Al Qaida. El superviviente es un miembro de la oenegé Chengeta Wildlife Foundation, de nacionalidad suiza, que se escondió durante el ataque, y pudo llegar después a la capital Uagadugú.

De nombre Greg, el apellido u otros datos de este cooperante no trascendieron y él se mantuvo alejado de la prensa, en compañía de los familiares de los fallecidos, que acudieron a Madrid. «Sí, ha venido también un superviviente», confirmó escuetamente una fuente de Defensa, mientras el resto de delegados prefería no hacer comentarios al respecto. Otra fuente distinta también certificó la presencia del ambientalista suizo.

Los ataúdes descendieron del avión en el aeropuerto de la base aérea de Torrejón de Ardoz, y fueron cargados en hombros por una guardia de honor. Cerca estaban las ministras de Defensa y Exteriores, Margarita Robles y Arancha González Laya, junto a varios militares.

En fila, cruzaron los tres féretros, hacia el interior de un hangar, donde esperaban los familiares. A Fraile le aguardaban sus dos hijos, su pareja y su hermano. A Beriain, su esposa y productora, Rosaura Romero, y su hermano. A través de su portavoz, las familias agradecieron a «todos los funcionarios públicos» que colaboraron en la repatriación, a la vez que pidieron «respeto por el dolor y el duelo de los familiares».

Con honores militares y condecorados con la Cruz del Mérito Civil por «su labor en medios de comunicación para engrandecer la democracia», los restos de Beriain y Fraile partieron hacia sus destinos finales.

El primero a Artajona, su pueblo natal en Navarra; y el segundo a Valladolid, donde viven los padres.

«Es un día triste», reflexionó González Laya en una breve intervención sin preguntas. «Todos tenemos que ofrecer nuestro homenaje a quienes estaban detrás de las cámaras para esclarecer realidades invisibles, y hoy están delante», apuntó. Tanto ella como Robles se esforzaron por despejar cualquier duda sobre el trabajo de inteligencia y cooperación por parte de los organismos españoles, como el CNI, que ha actuado «contra otras acciones terroristas» y que trabaja «desde el primer momento para aclarar lo ocurrido», dijo Robles. «La lucha contra el terrorismo no va a acabar», añadió.

Explicaciones

Aun cuando se trata de dos periodistas que se encontraban realizando un documental sobre la caza furtiva para un programa de televisión, las ministras insistieron en justificar la presencia militar española en la zona del Sahel, donde fueron asesinados Beriain y Fraile cuando acompañaban a una patrulla de fuerzas militares de Burkina Faso. «Hemos sacado una lección», afirmó González Laya. «Es importante para España apoyar la estabilidad del Sahel, vecino de nuestros vecinos, con grandes riesgos geopolíticos y geoestratégicos, donde nos jugamos la paz y la estabilidad de nuestro país», apuntó.