Hasta dónde puede llegar el efecto Illa

Los expertos creen que pescará entre los que votaron a Cs y los comunes, incluso que puede ganar, pero que lo tiene muy difícil para ser presidente

Salvador Illa, candidato del PSC a la Presidencia de la Generalitat
Salvador Illa, candidato del PSC a la Presidencia de la Generalitat

La irrupción del exministro de Sanidad como candidato en las elecciones autonómicas del 14 de febrero ha dado un vuelco al escenario político catalán. La campaña se ha convertido en un «todos contra Illa». ¿Hasta dónde puede llegar el efecto Illa? ¿Podría frenar al independentismo? ¿Incluso ganar las elecciones? ¿Y gobernar? El CIS le da como ganador, aunque sería muy complicado que sumara apoyos para ser presidente. Por su parte, el Centro de Estudios de Opinión (CEO) de la Generalitat pronostica un triunfo de ERC, seguida de JxCat y el PSC. Los expertos consultados por La Voz analizan el impacto de Illa en los comicios. 

EL EFECTO ILLA

Elemento dinamizador. «Es, sin duda, el elemento más dinamizador de la campaña», sostiene el profesor de la Universidad de Navarra Carlos Barrera. «El PSC ha conseguido primero, y no es poco, que se esté hablando de él, lo que significa que se le conoce y, hasta cierto punto, se teme su potencial», explica. «Por su posicionamiento transversal, que recoge o es capaz de recoger distintas sensibilidades, el PSC puede atraer votantes de distintos caladeros: desde constitucionalistas de Cs y PP hasta izquierdistas de los comunes e incluso de ERC», añade. Aunque, destaca, «se incorporarán como argumentos de campaña, para tratar de neutralizarlo, la discutida gestión de la pandemia y el hecho de abandonar el ministerio en pleno temporal de la tercera oleada azotando a casi toda España, en una actuación poco responsable e incluso éticamente reprochable». 

El consultor político Santiago Martínez estima que «el debate electoral se centrará en torno a su persona y su gestión como ministro de Sanidad». De hecho, «todos sus rivales se pusieron de acuerdo en que dejara su cargo de ministro, pues era evidente que su posición le ayudaba mediáticamente como candidato».

Para el catedrático de Derecho Constitucional Xavier Arbós, «la irrupción de Illa obliga a reformular las estrategias comunicativas de los partidos independentistas». Señala que estos habían compuesto «una caricatura moral negativa de Iceta: insensible a la represión, no visita a los presos independentistas; se manifiesta con la extrema derecha por la unidad de España; aplaude la aplicación del artículo 155». «Por esta línea es más difícil atacar a Illa, porque no tenía su peso político», opina. 

CALADERO DE VOTOS

Cs, el objetivo. Martínez defiende que «colocar a una figura tan conocida como es un exministro mediático, gracias a la pandemia no a su carisma, permite aglutinar mejor el voto antiindependentista en torno al PSC, en detrimento de Cs sobre todo». «Todo dependerá de la campaña que haga Illa para seguir robando votos a sus rivales del bloque constitucionalista y sobre todo para movilizar al votante socialista», explica. Pero «es arriesgado poner de candidato al responsable de una gestión tan controvertida como la sanitaria durante la crisis del covid, por lo que el globo podría desinflarse con el tiempo». Y apunta que «su declaración de despedida diciendo que va donde puede ser más útil plantea dos dudas: ¿A quién? ¿Y acaso no lo era como ministro?». «Es una declaración desafortunada.», asegura.

«El PSC y la Moncloa pretenden que Illa sea un revulsivo para movilizar al votante constitucionalista, los socialistas tratarán de recuperar el liderazgo que han ido perdiendo y que había canalizado Cs», afirma Gregori. 

¿PUEDE GANAR ILLA?

Gobernar, muy difícil. Los expertos creen que Illa puede ganar, pero le será muy difícil alcanzar la mayoría suficiente para gobernar. «La cuestión es si se repetirá la sorpresa de que un partido no independentista gane las elecciones, como Cs en el 2017; el único con posibilidades es, desde luego, el PSC», manifiesta Barrera. Y explica cómo podría lograrlo: «Si consiguiera aglutinar voto útil o estratégico de otras opciones y que el electorado de esas formaciones al mismo tiempo se fragmentara, podría ocurrir, pero no es fácil». 

«Quedan dos semanas hasta el 14F, que serán difíciles por la gestión de la pandemia, veremos si pasan o no factura a ERC y Junts», advierte Gregori. Arbós se limita a decir que «todo está muy abierto entre Illa, Borràs y Aragonès, todo puede ocurrir». 

PRONÓSTICO

Los independentistas podrían superar el 50 % de votos. «Teniendo en cuenta lo cerca que se han quedado en las últimas ocasiones, es posible, pero no por un gran margen, que es lo que necesitarían para hacer ver su victoria como contundente e incontestable», afirma Barrera. «Seguir forzando las vías hacia la independencia con la mitad del voto ciudadano llevaría a nuevos conflictos como el del 2017», añade.

«Es posible, porque los votantes no independentistas ven menos probable el riesgo de secesión y es previsible que se abstengan más», asegura Arbós. Además, «la intervención del TSJC puede incentivar el voto independentista». Pero «por parte independentista puede aumentar la abstención por el desánimo ante el empantanamiento del procés y las disputas partidistas entre ERC y JxCat». «Por poco, pero parece probable, si bien creo que conforme avance la campaña haya cierto abstencionismo en el bloque constitucionalista que acabe decidiendo votar y se ajusten los porcentajes entre bloques», afirma Martínez. «Es difícil, pero no imposible», señala Gregori.

Un tripartito de izquierdas es poco probable 

Los expertos ven poco probable un tripartito ERC-PSC-Comunes tras las elecciones. «Solo lo imagino posible con una renuncia expresa de ERC a la secesión, poniendo su independentismo al mismo nivel que el que tiene ahora el PNV», explica Arbós. «Esa sería la condición para que el PSC participara, pero es que ERC tampoco lo podría desear como socio, porque provocaría una oposición furibunda de JxCat», añade. «La ambigüedad de ERC podría ser aceptable para los comunes, pero no para el PSC», sostiene.

«Dicho todo esto, no descarto que si ERC es el primer partido y en su programa de gobierno no habla de convocar un referendo de autodeterminación, y se lo pone fácil al PSC, este acabe facilitando la investidura de Aragonés», concluye. «Para que fuera posible, primero tendría que darse una victoria clara de ERC sobre JxCat, de tal forma que pudiera estar en disposición de capitanear las operaciones», afirma Barrera.

Considera que «los comunes son quienes menos dificultades pondrían a un tripartito de izquierdas, el gran escollo serían las contraprestaciones entre socialistas y republicanos, ya existentes a nivel estatal, pero que en Cataluña derivarían posiblemente hacia una vía pactada para un referendo que abordara el tema de la inserción de Cataluña en España». «Todo quedaría en agua de borrajas, claro, si JxCat tomara la batuta de las negociaciones», señala.

Gregori responde con un no categórico: «Illa y Aragonés han dejado claro que este no es un escenario plausible, no veo un gobierno de ERC con el PSC, ni del PSC con ERC, pero sí se podrían producir acuerdos con los comunes para formar gobierno o investir a un presidente». Lo mismo opina Martínez: «Es muy improbable, tendría más sentido que fuese con los comunes. Podría darse un pacto PSOE-JxCat para vengarse este último de ERC, aunque es complicado; en ambos casos, tendría difícil justificación ante su electorado», concluye.

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