Los pinchazos telefónicos revelan que querían combinar atentados y actos simbólicos
25 sep 2019 . Actualizado a las 05:00 h.No solo buscaban atentados. Los servicios de Información de la Guardia Civil sostienen que los siete radicales independentistas catalanes arrestados el pasado lunes, en compañía de otras personas que todavía son investigadas, pretendían recibir la sentencia del Tribunal Supremo sobre el 1-O, que se espera para mediados de octubre, con un gran golpe de efecto. Planeaban ocupar el Parlamento catalán durante días, buscar desde dentro el apoyo popular y, proclamar la «república de Cataluña» desde la Cámara legislativa.
Estos planes, apuntaron fuentes de la lucha antiterrorista, fueron descubiertos gracias a las intervenciones telefónicas de los nueve encausados (los siete detenidos que pasarán a disposición judicial el jueves y las dos personas que fueron puestas en libertad poco después de su arresto). No obstante, la forma en que los detenidos pretendían asaltar la sede parlamentaria es un misterio porque los planes, según estas fuentes, estaban poco elaborados.
Los pinchazos en esta denominada operación Judas, que se han extendido durante el último año, fueron los que desvelaron igualmente que los arrestados se consideraban a ellos mismos miembros de los denominados Equipos de Respuesta Técnica (ERT), el ala más violenta de los Comités de Defensa de la República (CDR) y que había comenzado a probar explosivos rudimentarios en una cantera abandonada con vistas a atentar a partir del próximo 1 de octubre, segundo aniversario del referendo.
Planos de un cuartel de la Guardia Civil
En poder de uno de los arrestados se encontraron planos del cuartel de la Guardia Civil en la localidad barcelonesa de Canovelles, además de datos sobre «infraestructuras críticas». Las instalaciones de Canovelles, de acuerdo con todas las fuentes consultadas, iban a ser el primer objetivo. Los Tedax de la Guardia Civil analizan los numerosos precursores de explosivos encontrados el martes en la decena de registros practicados.
Los siete detenidos, que fueron trasladados al cuartel de la Guardia Civil de Tres Cantos en Madrid, no serán llevados ante el juez hasta mañana, cuando responderán al interrogatorio de Manuel García-Castellón por los delitos de terrorismo, depósito de explosivos y rebelión o sedición.