El liderazgo personalista de los partidos aboca al país a un bloqueo institucional irresoluble

Paula de las Heras, A. Azpiroz, M. E. Alonso MADRID / COLPISA

ESPAÑA

Pedro Sánchez y su asesor Iván Redondo salen del Congreso tras la fallida sesión de investidura
Pedro Sánchez y su asesor Iván Redondo salen del Congreso tras la fallida sesión de investidura Mariscal

Los dirigentes se rodean de afines y fulminan cualquier atisbo de crítica interna

04 ago 2019 . Actualizado a las 05:00 h.

La crisis de representatividad que vivió España a partir del 2011 tuvo entre el 2014 y el 2015 una repercusión directa en el modo de organizarse de los partidos. Con ella, llegaron las promesas de mayor democracia interna, mayor apertura a la sociedad y mayor participación ciudadana. La cara b de esos cambios, a los que el PP se incorporó ya tardíamente con su experimento de primarias mixtas en el 2018, son unas formaciones políticas con liderazgos muy personalistas y estructuras debilitadas.

Lo que esta semana hicieron Pablo Casado y Albert Rivera ya lo experimentaron antes Pedro Sánchez y Pablo Iglesias. El riesgo para España es que los líderes, encastillados en sus posiciones, lleven al país a un bloqueo institucional irresoluble.