Madrid vive una fracasada y surrealista sesión de investidura sin candidato y sin votación

Gonzalo Bareño Canosa
Gonzalo Bareño MADRID / LA VOZ

ESPAÑA

Mariscal | EFE

PP, Ciudadanos y Vox han sido incapaces de alcanzar un pacto para gobernar la Comunidad y se culpan mutuamente de una posible repetición de las elecciones

10 jul 2019 . Actualizado a las 19:32 h.

La Asamblea de Madrid ha sido hoy el escenario de una de las sesiones de investidura más surrealistas de la democracia. Sin candidato, sin votación y sin que nadie presentara un programa de Gobierno. PP, Ciudadanos y Vox, los mismos tres partidos que se pusieron de acuerdo hace muy pocos días para hacerse con la alcaldía de Madrid y con la presidencia de la propia Asamblea madrileña, que ocupa el diputado de Ciudadanos Juan Trinidad, fueron incapaces de sumar sus votos para alcanzar la presidencia de la Comunidad de Madrid a pesar de contar con la mayoría absoluta de los escaños.

La sesión se ha convertido, de hecho, en un intento de todas las fuerzas políticas de justificar su incapacidad de ponerse de acuerdo para alcanzar una mayoría y evitar que los madrileños tengan que acudir de nuevo a las urnas ante la situación de bloqueo político y en un intento de cada uno de los portavoces de endosar a los otros partidos la responsabilidad del bloqueo.

Un mes y medio después de que se celebraran las elecciones, y habiendo desperdiciado todo este tiempo sin abordar una negociación, PP, Ciudadanos y Vox trataron de solventar en el último momento un acuerdo para la investidura de la popular Isabel Díaz Ayuso en una reunión a tres celebrada solo unas horas antes de que comenzara la sesión, en la que la dirigente popular se sentó junto al portavoz de Ciudadanos, Ignacio Aguado, y la de Vox, Rocío Monasterio. Pero fue inútil porque, más allá de esa foto a tres, ni Ciudadanos ni Vox se movieron de sus posiciones. El partido naranja exige a los de Santiago Abascal que apoyen el acuerdo que ha alcanzado con el PP, que incluye 155 puntos, sin poder aportar nada al programa de Gobierno y sin recibir nada a cambio. Y Vox se niega a permitir la investidura de Díaz Ayuso si no hay un texto firmado en el que aparezcan las firmas de los tres partidos. El resultado fue el fiasco de la sesión de investidura de hoy.

Consciente de que la dirigente del PP no iba a sumar la mayoría suficiente para ser investida, la izquierda aprovechó la sesión para cargar contra PP y Ciudadanos por su intento de gobernar gracias a los votos de Vox y para poner sobre la mesa la posibilidad de un «Gobierno de regeneración», en palabras del candidato de Más Madrid, Íñigo Errejón, que estaría presidido por el candidato socialista Ángel Gabilondo. Tratando de hurgar en la herida de la desunión de la derecha, tanto él como el representante socialista se dirigieron específicamente a Ciudadanos para invitarles a apoyar ese Gobierno de izquierda y apartarse de una formación como el PP, inmersa según sus palabras en numerosos casos de corrupción, y de un partido que calificaron de extrema derecha como Vox, en lugar de darles a ambos una «prórroga».

Pero el líder de Ciudadanos, Ignacio Aguado, rechazó de plano esa posibilidad. Al contrario, reprochó a Errejón su apoyo a los gobiernos bolivarianos y sus loas a Lenin y advirtió de que nunca gobernará gracias al apoyo o la abstención de Ciudadanos. Y se dirigió a Gabilondo para reprocharle que pretenda gobernar Madrid con quien apoya a los regímenes comunistas y con la candidata de Podemos, «que se dedica a atracar cajeros automáticos». Aguado acusó a Vox de cometer una «irresponsabilidad» por impedir un Gobierno de centroderecha y situar a los madrileños ante la tesitura de tener que votar de nuevo, con la posibilidad de que Madrid acabe gobernada por el PSOE junto a Más Madrid y Podemos.

Rocío Monasterio recordó a Ciudadanos que, les guste o no, necesitan los votos de Vox para alcanzar la vicepresidencia de la Comunidad de Madrid y que, si quieren contar con ellos, tendrán que sentarse a negociar a tres y no participar de la estrategia de la izquierda de tratar de aislar a Vox. 

Díaz Ayuso dirigió sus ataques «al populismo y la izquierdas», a los que acusó de acosar a los partidos que no comparten su ideario y de pasear «a un etarra por la televisión pública» hablado de él como «un hombre de paz», en referencia a Arnaldo Otegi, líder de EH-Bildu. Pero regañó también a Ciudadanos y Vox por no haber hecho los esfuerzos suficientes para llegar a un pacto y reivindicó la prudencia que ha mostrado en este proceso para tratar de poner de acuerdo a los otros dos partidos. Díaz Ayuso propuso formar inmediatamente una mesa de diálogo a tres para resolver la investidura antes de que concluya el plazo que obligaría a ir de nuevo a las urnas. Pero, insistiendo en el bloqueo, Ciudadanos adelantó que no participará nunca más en ese nuevo foro y limitó las posibilidades de una investidura con éxito a que Vox recapacite y decida entre apoyar un Gobierno del PP y Cs o uno del PSOE con Mas Madrid y Podemos.

El socialista Gabilondo, ganador de las elecciones pero sin mayoría suficiente para gobernar ni siquiera sumando a Más Madrid y Podemos criticó a Ciudadanos por tratar de apoyarse en Vox para gobernar con el PP, construyendo así un «bloque» para luego bloquearlo. Frente a esa política, reivindicó sus esfuerzos para buscar una mayoría que le han permitido sumar el respaldo de 64 diputados, quedándose a tres de la mayoría absoluta. Y recordó que presentaron ese mismo programa a Ciudadanos, que rechazo sumarse a él. «No comprendemos la negativa de Ciudadanos a hablar con nosotros», señaló Gabilondo, que recordó al PP que siempre defendió que debería gobernar la lista más votada. Y reivindicó su derecho a haber sido propuesto como candidato a la investidura pese a no contar con los apoyos necesarios, insinuando que algunos diputados de Ciudadanos podrían haber roto la disciplina de voto para apoyarle a él.