Sánchez enfurece a la oposición y hasta al PSOE

PP, C?s y Vox convocan para el domingo una manifestación contra el Gobierno, al que tildan de traidor por ceder ante el secesionismo con el relator, una figura que rechazan barones socialistas


Redacción / La Voz

Ya lo decía el últimamente denostado CIS: cuatro de cada diez españoles decidirán su voto en función de lo que pase en Cataluña. Una crisis que Pedro Sánchez ha intentado afrontar buscando la cuadratura del círculo. Y como tal cosa es imposible, la terca realidad acaba imponiéndose y el desafío secesionista amenaza con hacer descarrilar definitivamente su mandato. El último conejo que se ha sacado de la chistera, esa figura del relator con la que contentar a los independentistas aparentando no ceder a sus pretensiones, no ha servido para satisfacer las exigencias sin fin de estos últimos. Y, en cambio, ha soliviantado a todos los demás. No solo a la oposición, que aprovecha cualquier oportunidad para atacarlo sin piedad. También a su propio partido.

De hecho, las primeras críticas le llegaron de algunos barones socialistas. «Aprobar un Presupuesto no justifica cesiones que pongan en cuestión la Constitución, la unidad de España, el Estado de derecho ni la decencia», escribió en Twitter el presidente aragonés, Javier Lambán. El castellano-manchego Emiliano García-Page se mostró «muy perplejo» por la propuesta del relator y reclamó la urgente reunión del consejo territorial del PSOE para tratar el asunto. Guillermo Fernández Vara, presidente extremeño, se manifestó en el mismo sentido al decir que «las cosas que son difíciles de explicar son aún más difíciles de entender». Y la exportavoz parlamentaria socialista Soraya Rodríguez puso la guinda al exigir a Sánchez que responda «no es no» al «chantaje inaceptable» de ERC y el PDECat. También el exvicepresidente Alfonso Guerra cargó contra el «desatino» de negociar un relator: porque supone equiparar a España con países en conflicto como pueda ser Yemen, dijo. Y si se trata solo de alguien que tome notas, esa función la pueden hacer «una secretaria o una grabadora», ironizó.

Los barones socialistas asisten atemorizados a cualquier rebrote de la crisis catalana. Escaldados por lo sucedido en las elecciones andaluzas de diciembre, que conllevaron el desalojo de Susana Díaz de la Junta, los barones con una situación más inestable no dudan marcar distancias con la política de diálogo de Sánchez para evitar que la ola de indignación se los acabe llevando por delante en los comicios de mayo. 

«Rendición»

Una ola que PP, Ciudadanos y Vox se encargan de alimentar en cuanto se les presenta la más mínima ocasión. Y eso es lo que hicieron este miércoles, compitiendo incluso entre ellos por ver quién llegaba más lejos en sus críticas. De hecho, acabaron discutiendo por atribuirse la paternidad de la iniciativa de convocar una gran concentración para el domingo en la plaza de Colón, de Madrid, para echar del Gobierno a Pedro Sánchez. Y en esa carrera por ver quién llega más lejos, Casado y Rivera se enzarzaron en una guerra de improperios al jefe del Ejecutivo. «Su rendición al independentismo es la felonía más grave desde el 23F», escribió el líder popular en Twitter. A partir de ahí, toda una retahíla de descalificaciones a Sánchez, a quien empezó por calificar de «presidente ilegítimo por pactar con golpistas y dejarse chantajear por quienes quieren romper España», en la línea de la posición habitual del PP desde que triunfó la moción de censura. Y después llegaron los insultos: «indigno», «traidor», «ególatra» y «mentiroso compulsivo».

Casado intenta aprovechar la situación para marcar territorio y ponerse a la cabeza de la manifestación, en sentido literal y en el figurado, para echar a Sánchez de la Moncloa. Primero, la manifestación del domingo en Madrid, con la que trata de arrebatar espacio a Vox de cara al ciclo electoral que arrancará en mayo. Y en paralelo pretende liderar la oposición institucional amagando con la presentación de una moción de censura para la que no tiene los apoyos necesarios, pero que puede condicionar la actitud de Ciudadanos.

Albert Rivera tomó nota y se apresuró a hacer su propia convocatoria de manifestación para exigir elecciones, que es la única forma, en su opinión, de evitar que Sánchez ceda al intento de los secesionistas de «modificar la voluntad del pueblo español» al margen del debate parlamentario. Las concesiones de Sánchez para intentar atar el apoyo de los secesionistas a los Presupuestos demuestra, en su opinión, que el presidente «no tiene escrúpulos y es capaz de cualquier cosa», incluso de «vender a trozos» el país. Pero si coincide con Casado en el objetivo, difiere en el camino. «Todos sabemos contar escaños», dijo Rivera, para descartar su apoyo a una moción de censura para la que no dan los números. Por eso, insiste en elecciones.

Calvo ve deslealtad en las críticas de Casado y desinformación en las de Page

Fran Balado
Calvo diferenció el diálogo entre Gobiernos de la mesa de partidos, que es la que tendría un relator.
Calvo diferenció el diálogo entre Gobiernos de la mesa de partidos, que es la que tendría un relator.

Niega que el Gobierno haya cedido y dice que el relator es para una mesa de partidos

Ante el furibundo rechazo de la oposición y de buena parte de los barones socialistas que se pronunciaron en contra de que el Gobierno aceptara la exigencia de los secesionistas de incorporar un relator independiente a la mesa de debate que busca una salida al laberinto catalán, el Ejecutivo se esforzó este miércoles en tratar de aclarar y detallar en qué consiste esta figura. «Es un relator, no un observador internacional», puntualizó la número dos del Ejecutivo durante su comparecencia convocada de urgencia.

Calvo se esmeró en transmitir un mensaje de tranquilidad negando que el visto bueno del Gobierno para incorporar una nueva silla a la mesa esté relacionado con la reciente amenaza de las formaciones independentistas de tumbar los Presupuestos. «Es una cuestión meramente práctica», trató de aclarar la vicepresidenta, haciendo especial hincapié en que su función no será otra que la de «ayudar» a moderar las conversaciones y a «tomar nota» de lo que se discuta o lo que se negocie en dichos encuentros. ¿Pero cómo se explica que el visto bueno de Sánchez coincida con el órdago de ERC y del PDECat de presentar una enmienda a la totalidad a las cuentas que se votará el próximo miércoles en el Congreso? «Pues no lo sé», se limitó a contestar ante las preguntas de la prensa. 

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