á frías
málaga / colpisa

El rescate de Julen entró el viernes en su tramo final. La galería tendría ya una profundidad de 3,35 metros, por lo que apenas quedarían centímetros para llegar hasta la zona donde se supone que está el niño. Sobre las 14.00 horas del viernes se consiguió llegar hasta los 2,5 metros gracias a una tercera microvoladura y en las últimas horas se ha avanzado el resto, después de una cuarta explosión controlada poco antes de las 21.00 horas. Hay que recordar que el tramo entre el pozo en que cayó el niño y el que abrieron los mineros es de 4 metros.

El rescate de Julen encuentra un nuevo escollo: «La operación debe ser de extrema precisión» La Guardia Civil explica que una veta de roca obliga a realizar una nueva voladura

La dureza del terreno ha sido el gran inconveniente durante todo el día porque se habrían vuelto a encontrar vetas de cuarcita que iban dejando romas las puntas de los martillos hidráulicos de los mineros. Por ello se han realizado las microvoladuras, para resquebrajar la piedra y poder introducir por esos huecos las puntas de las herramientas. Por si hicieran falta realizar más microvoladuras, un helicóptero de la Guardia Civil ha llevado desde Sevilla más explosivos.

Las microvoladuras hacen que el trabajo sea más lento en Totalán ya que, una vez que se decide hacerla, los mineros tienen que salir del tubo, hacer con unos taladros agujeros en la piedra y colocar las cargas explosivas. Después, todos deben salir, ventilar el pozo y retirar el escombro antes de seguir. Este proceso lleva aproximadamente una hora y media, a lo que hay que sumar después otros 30 o 40 minutos para extraer el aire contaminado y gases; por lo que todo supone más de dos horas.

Estos son los 8 mineros encargados de rescatar a Julen Trabajan a adestajo dentro del pozo para sacar al pequeño.

La montaña marca el ritmo

El portavoz de la Guardia Civil de Málaga, Jorge Martín, explicó que la montaña era la que está marcando el ritmo de trabajo, dada su extrema dureza. Ha dejado claro que el ánimo entre el operativo, compuesto por 26 miembros de la Brigada del Salvamento Minero de Asturias, la Guardia Civil y el Consorcio Provincial de Bomberos, es «igual de alto» que cuando iniciaron la bajada.

Imágenes de la cuarta microvoladura en el túnel para rescatar a Julen El hallazgo de una nueva veta de roca obligó a usar de nuevo los explosivos

Por su parte, el delegado del Colegio de Ingenieros de Minas de Málaga, Juan López Escobar, ha asegurado que los trabajos «están siendo duros, pero no improvisados», incidiendo en que los rescatistas siguen trabajando con ánimo. «Tienen inyectada la esperanza de sacar a Julen con vida y siguen con ese ánimo y eso es lo que les mueve», ha manifestado López Escobar, quien ha querido tranquilizar al señalar que el uso de explosivos en minería «es algo habitual», y apuntó que los están realizando «verdaderos expertos».

Respecto a la introducción de una cámara en el pozo, ha indicado que «no es un procedimiento minero y me parece poco probable», apuntando que «es más un deseo de tener información porque todos quisiéramos ver qué hay dos metros más allá y eso nos hace pensar soluciones que de momento no las veo probables».

Los primeros en descender

Los primeros en descender por el pozo fueron el ingeniero Sergio Tuñón, que es el jefe del grupo, y Jesús Fernández (aunque en su equipo lo conocen como Chus). A tenor de las imágenes, no llevaban equipos con circuito cerrado de respiración, que son los que suelen usar, aunque sí los autorrescatadores, que forman parte de su equipamiento. Al parecer, los trabajos empezaron bien, aunque la dureza del terreno marcó, de nuevo, que se ralentizasen. A medida que iban avanzando en la excavación, solicitaban a sus compañeros maderas para apuntalar la galería. Cada paso les hacía estar más cerca de Julen. Pero cuando faltaba menos de un metro para llegar al pozo original fue necesario efectuar una cuarta voladura.

Preparativos de evacuación

Los sanitarios que participan en las labores de rescate y la Policía Judicial de la Guardia Civil están preparados para rescatar al pequeño Julen del pozo en el que cayó en Totalán (Málaga) el pasado 13 de enero.

Actualmente veintiséis personas, de los que ocho son de la Brigada de Salvamento Minero, diez guardias civiles -ocho especialistas de montaña y dos de actividades subacuáticas- y ocho bomberos del Consorcio Provincial, participan en la operación.

Además, muy cerca del lugar donde se desarrollan las labores hay un helicóptero adaptado al vuelo nocturno y también se dispone de una zona donde puede tomar tierra un helicóptero medicalizado. En la zona de trabajo también hay desde el primer momento una UVI móvil por si fuera necesaria, detalla Efe.

El personal sanitario está preparado para cualquier circunstancia que pueda producirse, ya que no solo puede ser necesaria su intervención cuando lleguen a Julen sino también antes porque los «mineros se están jugando la vida», han asegurado a Efe fuentes cercanas al caso.

«El trabajo de la mina es peligroso, pero llevan mucho tiempo haciéndolo y lo hacen con todas las medidas de seguridad. Hay accidentes a veces y trabajan con riesgo, pero procuran que no haya peligro», ha afirmado el delegado del Colegio de Ingenieros de Minas del Sur en Málaga, Juan López-Escobar.

En condiciones normales, cuando hay un herido en cualquier accidente, el afectado puede ser evacuado por cualquier persona, pero cuando hay un fallecido el levantamiento solo lo puede hacer la autoridad judicial o el Cuerpo de Policía Judicial, bien de la Policía Nacional o Guardia Civil. Las fuentes han indicado a Efe que no pueden aportar datos sobre el plan de evacuación que está preparado y han recordado que los primeros que tienen que conocer los avances de los trabajos son los padres de Julen.

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Estos son los 8 mineros que llegaron hasta Julen