Galicia, entre las nueve comunidades con aumento de muertes en carretera

Tráfico cerró el año 2018 con 104 fallecidos en accidente, 28 más que en todo el 2017


Redacción

Se ha roto la tendencia positiva de los últimos veinte años y Galicia ha cerrado el 2018 con un repunte en la siniestralidad en las carreteras. Han muerto 104 personas, 28 más que en el 2017. Son datos que sitúan Galicia entre las nueve comunidades en las que ha aumentado el número de víctimas mortales en accidentes. Se trata de un primer balance en el que se recogen las muertes en siniestros en vías interurbanas y sobrevenidas dentro de las 24 horas siguientes al suceso. El resto de las víctimas, tanto urbanas como fallecidas fuera de esas primeras 24 horas, se contabilizan en el balance que se realiza al final del primer trimestre del año.

No parece haber una explicación lógica a ese repentino incremento en el número de fallecidos. Sí hay que tener en cuenta, de todas formas, que la cifra de 76 muertos con la que se cerró el 2017 en Galicia es sorprendente incluso para los responsables de la seguridad vial en la comunidad. Pero el repunte del año pasado ha hecho saltar todas las alarmas. A la espera de una versión oficial, un primer análisis de la accidentalidad del 2018 apunta a las distracciones y a la velocidad inadecuada como los factores que han sido más decisivos en la alta siniestralidad registrada en el 2018. Algunos expertos en seguridad vial consultados advierten también de una relajación en el cumplimiento de las normas al volante y de un exceso de confianza de muchos conductores.

Galicia es la segunda comunidad con mayor aumento en el número de muertes en número absolutos. La primera es la Comunidad Valenciana, que ha tenido 32 fallecidos más que en el 2017. Después están Cataluña, con 17 más; Navarra, con 13;, Aragón, con 6; Asturias, con 5; Castilla y León, con 3, Cantabria, con 2, y el País Vasco, 1 muerto más en sus carreteras que en el 2017. Pese a esa subida en la cifra de víctimas, desde la Delegación del Gobierno en Galicia trataban de suavizar el mal dato destacando que el del 2018 es el cuarto mejor dato histórico que registra la comunidad.

Un año irregular

«Ha sido un año irregular». Así calificaba este jueves el 2018 el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, al hacer balance de la siniestralidad en las carreteras interurbanas en el conjunto de España. Ha sido, después de dos años de incremento continuado, el primero en el que se ha registrado un descenso en el número de víctimas en el conjunto de las carreteras españolas, donde han perdido la vida 1.180 personas, 18 menos que en el 2017. Y ha sido un año irregular porque ha tenido un verano muy negativo, con 256 muertos, contrarrestado con un descenso en las víctimas en los cuatro últimos meses del año. El ministro, que presentó las cifras acompañado del director general de Tráfico, Pere Navarro, cree que el 2018 es «un año de transición que podría indicar un cambio de tendencia».

Además de los 1.180 fallecidos, en las carreteras españolas hubo 4.515 heridos graves que precisaron hospitalización en los 1.072 accidentes mortales registrados en el 2018, lo que supone 379 lesionados menos que en el 2017.

«No vamos a lanzar las campanas al vuelo», aseguró en Madrid el ministro del Interior, que de todas maneras destacó que el año recién concluido es el primero de descenso tras las subidas de los anteriores.

A los responsables de Tráfico les preocupa, sin embargo, el aumento en un 48,4 % del número de peatones muertos, que están incluidos, junto a ciclistas y motoristas, en lo que la DGT llama vulnerables. En el 2018 murieron en España 412 vulnerables.

Marlaska dice que la mano de Pere Navarro en la DGT «se ha empezado a notar»

El Ministerio del Interior, a través de la Dirección General de Tráfico, quiere que en el primer semestre de este año estén ya listas las medidas diseñadas para reducir la siniestralidad vial, aunque algunas no podrán ponerse en marcha en ese plazo porque necesitan una tramitación parlamentaria que durará meses.

El ministro del Interior considera que dos de esas medidas son prioritarias: la reducción, de 100 a 90, del límite máximo de velocidad en carreteras convencionales, y la aplicación del límite de 30 kilómetros por hora en las ciudades, al menos en las calles de un solo sentido. La primera medida ya ha sido aprobada en Consejo de Ministros y entrará en vigor a principios de febrero, y la que afecta a las ciudades será aprobada próximamente.

Marlaska cree que en España se había caído en una especie de relajación al volante, «en una situación de confort, de falsa seguridad», tras años de descenso de la siniestralidad. Por eso hacía falta un cambio, que el ministro relaciona con la llegada al mando de la Dirección General de Tráfico de Pere Navarro, que «se ha empezado a notar» en los últimos seis meses con una reducción de la siniestralidad en las vías interurbanas.

Un año negro, pese a tener el primer mes blanco de la historia

Abril se cerró sin fallecidos en las carreteras gallegas, pero en verano se disparó la mortalidad

j. m. p.

No es extraño que el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, calificase el 2018 de año irregular. Lo ha sido, y mucho, sobre todo en Galicia, donde los primeros meses dieron inicio a una evolución positiva, con bajas cifras de accidentes en la primera parte del año. Hasta el punto de que dentro de este período se batió un récord histórico. Abril se cerró como el primer mes sin víctimas mortales, lo que la Dirección General de Tráfico define como mes blanco. Pero fue como un espejismo, porque en los meses siguientes la siniestralidad se disparó con repuntes inesperados.

Lo peor vino en los tres meses de verano. En junio, julio y agosto murieron 42 personas en accidentes de tráfico. La cifra puso en alerta a la DGT y a la Guardia Civil, responsables de la vigilancia de la seguridad vial.

Se reforzaron los controles en la red viaria, pero el mes de septiembre volvió a representar un mazazo, con 15 fallecidos en accidentes. Y fue peor octubre, que con 17 víctimas mortales rompió todos los buenos deseos.

¿Qué pudo haber pasado? Los expertos siempre dicen que la evolución del tráfico y de su siniestralidad responde a múltiples factores. Y en Galicia esos factores tienen mucho que ver con unas carreteras convencionales de trazados complicados y con la falta de visibilidad que se padece en varios meses del año, en los que se concentran los atropellos y los accidentes relacionados con las distracciones. También tienen mucho que ver con carreteras que discurren por zonas pobladas, con miles de tramos de casas pegadas a la calzada y peatones caminando por su entorno más habitual. Ahí están los factores que diferencian a Galicia, a los que hay que unir el comportamiento de riesgo de determinados conductores, que llevan al límite los excesos en el consumo de alcohol y en la velocidad a la que conducen.

Cuatro accidentes, 9 muertos

Pero, además, en el 2018 se han registrado cuatro accidentes en los que perecieron nueve personas. En el mes de junio, uno de los peores del año para el tráfico, murieron dos jóvenes en un dramático accidente ocurrido en el municipio coruñés de Carnota. Un coche se salió de la vía. El conductor, de 20 años, la llevaba a ella, de 14, al instituto. Otros dos siniestros con varios muertos se produjeron en el trágico mes de octubre. En el corredor de Monforte murieron dos conductores en un inexplicable choque frontal entre dos vehículos. El mismo mes, en Valdoviño, se produjo el siniestro más grave del año, en el que perdieron la vida tres vecinos de Cedeira. Ni el conductor ni los dos pasajeros de un Audi A3 que se salió de la carretera llevaban puestos los cinturones de seguridad.

El último accidente con varias víctimas ocurrió hace unos días en Lalín. El vuelco de un tractor mató a dos hermanos, de 80 y 73 años.

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