El PSOE se afianza antes de la tormenta

En un sondeo previo a la dimisión de Montón y la polémica por la tesis de Sánchez, se distancia un poco más del PP, que con Casado frena la caída y se escapa de C?s


Redacción / la voz

Medido ya el efecto político del Gobierno Sánchez en el barómetro del CIS publicado a principios de agosto, quedaba pendiente para el primer sondeo del nuevo curso la medición del otro gran cambio en el escenario político: el relevo en la cúpula del PP. Pues bien, de momento, el efecto Casado ha servido para detener el declive del PP y ganar algo de terreno a Ciudadanos. No es una gran alteración en términos cuantitativos, ya que las variaciones son de décimas, pero sí parecen marcar un cambio de tendencia. Pendiente, eso sí, de confirmación en la próxima encuesta, que se conocerá dentro de un mes, ya que el CIS ha decidido cambiar la periodicidad del barómetro electoral: de cuatrimestral, como era desde la llegada de Aznar al poder, a mensual, que era lo habitual en la etapa de gobierno de Felipe González.

Pero más allá de comprobar la evolución del efecto Casado, la gran incógnita que habrá de resolver el próximo barómetro es cómo afecta al PSOE la sucesión de reveses que está encajando en las últimas semanas. Porque el trabajo de campo de la encuesta dada a conocer ayer se realizó entre el 1 y el 11 de septiembre, es decir antes de la dimisión de la ministra Carmen Montón, de la polémica por la tesis doctoral del presidente Sánchez y de la crisis que ahora mismo alcanza a la ministra de Justicia. El sondeo demuestra que el PSOE se ha afianzado en primera posición, con una expectativa de voto que supera el 30 % por primera vez desde la era Zapatero, e incluso aumenta ligeramente la distancia respecto del PP (de 9,5 a 9,7 puntos de diferencia). Pero está por ver cómo le afecta la tormenta. En el PSOE ya hay voces que apuestan por un adelanto electoral inmediato al que de momento parece resistirse Pedro Sánchez. Salvo que le hagan cambiar de opinión la asfixiante presión de la oposición y las dificultades para sacar adelante los Presupuestos, ahora mismo en aparente vía muerta. Porque los buenos datos del sondeo -incluida la valoración de Sánchez, el más apreciado de los principales líderes políticos- no pueden ocultar que se avecinan tiempos difíciles para los socialistas, como lo demuestra la caída en la intención directa de voto, nada menos que de 5,3 puntos. Un hecho, la discrepancia entre la caída en intención directa y el crecimiento en la atribución de voto, que la oposición atribuye a la cocina del nuevo director del CIS, José Félix Tezanos, sociólogo de confianza de Sánchez.

Aunque en cifras el efecto Casado es escaso, en términos cualitativos tiene un valor importante, el de adelantarse a Ciudadanos en la batalla por el espacio de centroderecha, que ambas formaciones se vienen disputando y que el partido de Rivera parecía ir ganando durante el final de la era Rajoy. De hecho, C’s es el único de los cuatro grandes partidos que retrocede, una caída de solo ocho décimas pero que, unida a la leve recuperación del PP, sitúa a este partido 1,2 puntos por delante. En cambio, Rivera es mejor valorado que Casado. Y que Iglesias, el peor de los cuatro. El conglomerado en torno a Podemos recupera medio punto, pero sigue claramente en cuarta posición.

Reforma de la Constitución

El barómetro del CIS pone de manifiesto el malestar de la sociedad con el funcionamiento de la democracia española, que más de la mitad de los ciudadanos (un 54,8 %) ven con insatisfacción. De ahí que dos de cada tres apuesten por una reforma de la Constitución, que, además, la mayoría cree que debe ser importante. La sanidad y la educación, los derechos sociales y la transparencia son las reformas más demandadas.

En Marea mejora sobre julio, pero pierde a la cuarta parte de sus electores del 2016

En Marea ha logrado frenar el retroceso que recogían los últimos barómetros del CIS. Pero su situación sigue siendo muy inestable, ya que es la formación con menor fidelidad de voto. Poco más de la mitad (un 57,1 %) de quienes apoyaron sus listas en el 2016 volverían a hacerlo ahora. Sus electores son también los más indecisos: un 19 % de ellos no saben en estos momentos si volverían a acudir a las urnas. Aunque respecto al barómetro de julio recupera cuatro décimas (pasa de un 0,7 % a un 1,1 % en estimación de voto), mantendría un claro retroceso sobre los resultados que obtuvo en las elecciones generales de junio del 2016. Ahora mismo perderían una cuarta parte de sus electores de entonces, unos 80.000, que se repartirían entre la indecisión y el PSdeG.

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