«Tengo mis sentimientos, pero voy a estar al margen»

José Manuel Romay Beccaría dejará el Consejo de Estado


redacción / la voz

José Manuel Romay Beccaría (Betanzos, 1934) preparaba ayer por la tarde en su despacho una reunión ordinaria del Consejo de Estado consciente de que será su último servicio como presidente de la institución y también la estación final de su vida pública, al menos desde un puesto de responsabilidad. Cada cambio de Gobierno ha venido acompañado del relevo más o menos inmediato de la presidencia del órgano asesor del Ejecutivo en materia legal, que ocupa desde el 2012 y que también ejerció entre el 2003 y el 2004. Será en el primer Consejo de Ministros o en el siguiente, dependiendo de la precipitación del orden del día, pero «es lo normal y nunca han existido excepciones», asume con entereza y exquisitas palabras.

No fue ni alcalde ni presidente de la Xunta ni del Gobierno. Es la única manera de resumir en dos líneas el currículo de un hombre que fue todo lo demás: secretario general de Sanidad con Franco, presidente de la Diputación de A Coruña, conselleiro, vicepresidente autonómico, diputado, senador, ministro y hasta sucesor de Luis Bárcenas como tesorero del PP. Sin embargo, sus sucesivos cargos públicos no llevan implícita la extraordinaria capacidad de influencia que se le ha atribuido a todos los niveles dentro del partido y de los Gobiernos afines, en Madrid y en Galicia. Mientras sus ahijados políticos no renieguen, pasará a la intrahistoria política como mentor de Rajoy y de Feijoo.

Una edad «poco común»

Con 84 años, «una edad poco común», se retira para seguir viviendo entre A Coruña y Madrid y con la esperanza de encontrar más tiempo «para la familia y el estudio». Los que le otorgan una ascendencia determinante desde el recelo no se lo van a creer, pero el betanceiro sostiene que se va a mantener «al margen» de los inminentes movimientos políticos para honrar hasta el último momento a una institución «independiente y con solera que está para servir al Estado sin atender a los colores», explica con ánimo didáctico. Admite que su puesto responde a la confianza del Gobierno de turno, pero defiende su esfuerzo durante seis años por no caer en posiciones partidistas. Más adelante, quizás llegue el momento de las valoraciones. «Porque tengo mis sentimientos», explica.

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