«Una reforma de la Constitución es extremadamente difícil e improbable»

Blanco Valdés defiende en el Congreso impulsar la conferencia de presidentes


madrid / la voz

«Una reforma de la Constitución es extremadamente difícil e improbable». El catedrático de Derecho Constitucional Roberto Blanco Valdés coincidió con la gran mayoría de los grandes expertos que hasta el momento han pasado por el Congreso reclamados por la Comisión para la evaluación y la modernización del estado autonómico. Este miércoles fue el turno de este columnista de La Voz, que expuso de forma didáctica las razones por las que considera que no es el mejor momento para plantearse una reforma de la ley fundamental. Mencionó dos cuestiones de peso: falta de «claridad sobre los objetivos» que se persiguen, y la inexistencia de una mayoría política capaz de sustentar dicha reforma. Es decir, que ni hay un objetivo ni existe consenso. Y en el remoto caso de que se alcanzase un acuerdo, este sería menor que el logrado en 1978.

Blanco Valdés destacó una dificultad añadida. «Uno puede solucionar 27 problemas al mismo tiempo, pero dos problemas no se pueden solucionar a la vez cuando la solución que exigen los mismos es contradictoria», reflexionó. «Y mi impresión es que la solución al primer problema, articular el estado autonómico para que funcione mejor, exigiría medidas que son las contrarias a lo que exigen los nacionalistas».

Sin embargo, el profesor de la Universidade de Santiago apuntó que la mayor parte de las medidas de mejora que desde su punto de vista requiere el estado autonómico no exigen una reforma constitucional. «No es indispensable». Defendió la vigencia del texto de 1978, asegurando que sin llegar a modificarse, su distinta lectura ha facilitado una evolución constante desde la Transición hasta hoy. «La Constitución es un esqueleto que se dota de músculo», expuso, poniendo como ejemplo la legalización del matrimonio homosexual, para la que no hizo falta retocar ningún artículo y que sin embargo está aceptado a todos los niveles. «Es una Constitución radicalmente distinta a la de 1978, y mejor. Se ha puesto al día», defendió.

Supresión del Senado

De todas formas, para el hipotético caso de que se decidiese abrir el candado de la Carta Magna, Blanco Valdés apunta a varios de sus apartados, como la financiación autonómica, que aún sin fijar un sistema cerrado, sí cree que deberían establecerse unas líneas maestras; o la recuperación de un apartado de la Constitución de 1931, alumbrada durante la II República, y que garantizaba la educación en castellano, «no solo, pero también», en cualquier territorio del Estado; o el «disparate» del Senado. «¿Qué hacemos con la Cámara alta?», cuestionaron los diputados presentes en la sala Prim del Congreso. «Yo lo suprimiría», defendió el catedrático, apostando en su lugar por «una conferencia de presidentes de verdad, porque los sujetos autonómicos en este país son los gobiernos autonómicos. Es ahí donde hay que negociar», dijo, sugiriendo regular su funcionamiento, y no dejar su convocatoria al arbitrio del jefe del Ejecutivo, como sucede ahora.

Respecto al modelo autonómico, Blanco Valdés destacó que constituye «la historia de un éxito», pero que en realidad se trata de un modelo federal, cuestiones terminológicas aparte. «España es federal en todo menos en el nombre», dijo, citando al federólogo Ronald Watts. Como tal, comparte muchos problemas con el resto de países en los que impera este modelo, pero destacó que a pesar de la gran descentralización, aquí se cuenta con una peculiaridad: «La voracidad incontenible por parte de las fuerzas nacionalistas».

Teresa Freixes denuncia el «etnicismo y supremacismo» en el que incurren los independentistas catalanes

Tras la comparecencia de Roberto Blanco Valdés llegó el turno de Teresa Freixes, catedrática de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), quien solicitó a los políticos «visión de Estado», «generosidad», y «no dejar que la reforma constitucional sea bandera de nadie. Freixes apuntó hacia «la compra» de votos nacionalistas por parte de los sucesivos gobiernos del país como uno de los grandes problemas del Estado, y denunció que los independentistas catalanes incurren habitualmente en un discurso «etnicista» y «supremacista», y que no buscan una reforma constitucional, ya que en realidad su objetivo no es otro que «la voladura del Estado».

«La solución no puede estar pensada para contentar al secesionismo, que es insaciable», destacó, en comunión con su predecesor en la sala Prim del Congreso. Freixes rechazó la idea de «un refrendo pactado» porque ningún pacto político puede estar por encima de la Constitución.

La encargada de cerrar la jornada fue Asunción Ventura Franch, profesora de Derecho Constitucional en la Universidad Jaume I de Castellón y vicepresidenta de la fundación feminista Isonomia.

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