El Gobierno pone en valor su recurso de impugnación en el Constitucional

PSOE y C?s celebran el aplazamiento del pleno y Podemos continúa desorientado


madrid / la voz

A Rajoy le sorprendió el anuncio del aplazamiento de la sesión de investidura de Carles Puigdemont en los estudios de TVE, tan solo unos instantes después de haber advertido en directo al presidente del Parlamento catalán, Roger Torrent, que cualquier intento de burlar la decisión del Constitucional (TC) acarrearía consecuencias en los tribunales. Con el incendio en Barcelona sofocado, el jefe del Ejecutivo se subió al coche oficial para asistir en la Zarzuela a la entrega del toisón de oro a la princesa Leonor en una ceremonia marcada por el respeto a la Constitución.

Ayer los tiempos sonrieron al Gobierno. El desarrollo de los acontecimientos permitió que desde la Moncloa reforzaran el mensaje de que la paralización del pleno se debió a la buena acción del Ejecutivo, tratando de poner en valor la presentación del recurso de impugnación con el que desoyeron al Consejo de Estado. El delegado del Gobierno en Cataluña, Enric Millo, incluso se refirió al discurso de Torrent como una clara señal de que se estaba acatando la resolución del Constitucional, aunque el presidente de la Cámara autonómica intentase «disfrazarlo» como un acto de desobediencia.

Como no podía ser de otra manera, en el partido que sostiene al Gobierno también ensalzaron la «acertada» decisión del Ejecutivo. El vicesecretario, Javier Maroto, compareció en Génova para invitar a Torrent a que descarte la investidura de Puigdemont y que proponga a cualquier otro diputado sin cuentas pendientes con la Justicia.

En Ferraz tienen una visión similar. Pedro Sánchez mostró su deseo de que los independentistas hagan efectiva su mayoría en la Cámara autonómica y que «no renuncien a gobernar», pero advirtió que para ello deberán olvidarse de la candidatura del expresidente huido en Bruselas. El secretario general del PSOE, que ayer se dejó ver por el Congreso, reafirmó su compromiso de no polemizar ante «una crisis de Estado».

Rivera se olvida del Ejecutivo

Sánchez coincidió en la Cámara Baja con el líder de la tercera pata del bloque constitucionalista, Albert Rivera. «España no la van a romper unos golpistas», garantizó el presidente de Ciudadanos, que calificó la situación política en Cataluña como «surrealista» y «esperpéntica». En esa dura pugna por el electorado de centroderecha que mantienen su formación y el PP desde las pasadas elecciones del 21 de diciembre, Rivera omitió colgarle ninguna medalla al Gobierno, y se limitó a atribuir al Tribunal Constitucional y a la aplicación del 155, que su formación consiguió capitalizar entre la opinión pública, como las dos grandes garantías que aportan «seguridad».

En Podemos continúan descolocados. Como nueva muestra de que no están cómodos en el escenario catalán, los dirigentes de peso en la organización eludieron referirse al aplazamiento del pleno, limitándose a bromear con la anécdota del registro del taxi en el que viajaba el portavoz de los comunes en el Parlamento catalán, Xavier Domènech. El portavoz adjunto de En Comù-Podem, Josep Vendrell, exigirá explicaciones al Gobierno por la «gravísima» decisión de haber recurrido al Constitucional.

Arrimadas hace oídos sordos a las presiones de Génova para que pruebe suerte en una investidura

En ese enfrentamiento abierto que mantienen PP y Ciudadanos, los populares salieron ayer en tromba para presionar a Inés Arrimadas para que tome la iniciativa y solicite someterse a un pleno de investidura en su condición de ganadora en las elecciones autonómicas en Cataluña.

En Génova son conscientes de que a la candidata de Ciudadanos no le dan las cuentas, pero aun así aprietan para que tome la iniciativa. Rajoy guarda silencio, pero, según confirmó ayer Javier Maroto, cuentan con su bendición para llevar a cabo esta campaña de presión.

El primero en insistir en las últimas horas fue el vicesecretario de comunicación del PP, Pablo Casado, que vaticinó que un escenario tan volátil como el catalán es muy propicio para las sorpresas, por lo que Arrimadas debería probar suerte. Ayer le secundaron varios de los pesos pesados del partido. «Puede pasar cualquier cosa», incidía Maroto. «¿Hasta cuándo va a estar escondida?», se cuestionó el coordinador general, Fernando Martínez Maíllo. «Unos estamos haciendo el trabajo duro y otros están silbando desde el tendido cruzados de brazos», criticó el portavoz popular en el Congreso, Rafael Hernando.

De momento en Ciudadanos parece que no han pensado entrar al trapo e ignoran todos estos mensajes procedentes del número 13 de la calle Génova. Ayer ni Arrimadas ni Rivera siquiera valoraron esta posibilidad.

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