El apoyo de González y Aznar a Rivera incomoda a PSOE y PP

Paula de las Heras MADRID / COLPISA

ESPAÑA

Antonello Nusca | EFE

El expresidente socialista habla con el líder de Ciudadanos pero no con el de su partido; los guiños del exdirigente popular son evidentes

22 ene 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

Los gestos de reconocimiento que los expresidentes del Gobierno Felipe González y José María Aznar han dedicado al líder de Ciudadanos, Albert Rivera, escuecen por igual a populares y socialistas, aunque unos y otros resten importancia al tirón que a estas alturas puedan ejercer en su electorado. «Más de lo mismo. Felipe está en favorecer a Rivera», se quejaba un miembro de la ejecutiva de Pedro Sánchez tras oír una entrevista de su antaño idolatrado secretario general. Tampoco es que González se deshiciera en elogios hacia el presidente de Ciudadanos. Sí dijo que sentía una suerte de «orfandad representativa» pero, con ser un comentario que deja clara su opinión sobre Sánchez, no implica que vea a Rivera con mejores ojos. De hecho, añadió que echaba en falta a «alguien» capaz de explicar en 20 minutos adónde quiere llevar el país y añadió que ahora es difícil «identificar un proyecto de España»; exactamente lo que Rivera suele decir que sí tuvieron Aznar y González. 

Tensión con Pedro Sánchez

Lo que provocó resquemor entre algunos socialistas fue que el expresidente dijera que no habla con el secretario general del PSOE y, en cambio, desvelara que lo hace a veces con el dirigente de la formación liberal. Lo cierto es que Sánchez no le llama y Rivera sí. Porque con el líder de la oposición salió tarifando hace algo más de un año, en la primera vida de Sánchez al frente de la formación, justo antes de su defenestración en el intenso comité federal del 1 de octubre del 2016.

«Felipe reveló una conversación privada que había tenido con Pedro: eso es imperdonable», dice uno de los principales colaboradores del renovado secretario general en aquel momento. Se refiere a que, para presionar a favor de una abstención en la investidura de Rajoy y evitar unas terceras elecciones, González contó que el propio Sánchez le había asegurado que no impediría la formación de Gobierno. Después, en las primarias, se puso de lado de Susana Díaz, aunque él asegura que esa interpretación no es del todo ajustada. En la cúpula del PSOE hay quien sostiene que el veterano exdirigente no es en absoluto ajeno a editoriales críticos con su líder y amables con el de Ciudadanos en medios con los que tiene una estrecha vinculación.

Y así como es difícil encontrar una foto reciente en la que aparezca con Sánchez, sí la hay con Rivera: el pasado mayo, en un acto para conmemorar el 50.º aniversario de Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez.

Los guiños de Aznar, en cambio, parecen más evidentes. Después de renunciar a la presidencia de honor del PP y desvincular su fundación, FAES, del partido, y tras criticar sin reparos la gestión de Mariano Rajoy, dijo de Rivera que tiene unas «unas cualidades personales relevantes». Eso fue en el programa de Bertín Osborne, en abril. En mayo, le invitó a clausurar el máster de liderazgo en el Instituto Atlántico, que él preside. Y, tras los comicios del 21-D, alabó su campaña y su posición política (a través de FAES).