Todo sigue igual, pero nada será igual

Los politólogos resaltan que no existe mandato popular en favor del secesionismo y prevén que la formación de Gobierno será difícil por la situación judicial y la CUP


Inés Arrimadas ha sabido aglutinar el voto constitucionalista, mientras que Carles Puigdemont ha capitalizado su papel de mártir mejor que Oriol Junqueras. Sin embargo, la dinámica de bloques no ha cambiado, aunque la formación de Gobierno se verá dificultada por las disputas internas, la situación de algunos candidatos, en prisión o en el exilio, y el maximalismo de la CUP.

¿Cuál es su valoración de los resultados?

María José Canel, catedrática de Comunicación Política, destaca que «por primera vez en la historia gana en Cataluña un partido no nacionalista, precisamente el que ha sido más combativo con el independentismo y defensor de la aplicación del 155». Pero «el claro triunfo de Ciudadanos no determina con fuerza el marco interpretativo de la jornada: queda empañado por la mayoría absoluta del independentismo, que no estaba tan asegurada». Incide en que «el independentismo mantendrá sus dos millones de votos, pero le adelanta el no independentismo [...] y no puede decir que hay un mandato popular para la independencia: el triunfo de Ciudadanos se lo dificulta».

Carlos Barrera señala que «nada ha cambiado en la dinámica de bloques: los separatistas poseen mayoría absoluta de escaños, pero no de votos populares». Además, «Cataluña sigue dividida entre esos dos bloques, pero también entre la Cataluña urbana, en la que Ciudadanos ha obtenido sus mejores resultados, y la rural: esto último recuerda algo al brexit». Fran Carrillo, asesor de comunicación política, señala que, aunque prevé que se reedite un Gobierno independentista, tendrá que «interiorizar que Cataluña está dividida y no se pueden tomar decisiones de ruptura con este escenario, que ha reforzado a los constitucionalistas en apoyos populares.» 

¿Por qué Ciudadanos ha sido el gran vencedor?

Los expertos señalan que su estrategia de aglutinar el voto útil constitucionalista y contra el secesionismo le ha dado resultado. El consultor político Santiago Martínez resalta que ha hecho «una gran campaña desde el punto de vista de la estrategia y escenificación de su candidata». Carrillo considera que «pocas veces un sistema electoral ha sido tan injusto con un ganador», ya que «en la campaña más polarizada de la historia, la centralidad e imagen solvente y cercana de Arrimadas ha seducido a más personas que ninguna otra opción», pero no gobernará. «Con un sistema de doble vuelta, estaría gobernando en tres semanas», concluye. 

¿Por qué Puigdemont ha superado a Junqueras?

Martínez atribuye la gran sorpresa que ha protagonizado Puigdemont a que «ha sabido remontar durante la campaña con una estrategia victimista de la que no se ha beneficiado tanto ERC». «Como preví, solo hay lugar para uno», dice. Carrillo señala que ha sido «el triunfo del mártir: se demuestra que el victimismo, sobre todo si solo lo reducimos a apelaciones sentimentales, siempre da réditos; podrán vender que han resistido al 155». Canel asegura que, «contra lo que hace semanas se decía sobre la desaparición del PDECat, Junts per Catalunya triunfa sobre ERC, pero no es un problema de que Junqueras no haya podido hacer campaña por estar en prisión». 

¿Cuáles son los principales derrotados?

«El gran perdedor es Rajoy, que ha provocado que el escenario se repita adelantándose con una convocatoria electoral, cuando su estilo siempre ha sido el de dejar pasar el tiempo y provocar el desgaste del rival. No lo ha hecho y su liderazgo ahora se verá discutido dentro del partido y fuera de él», afirma Martínez. Barrera apunta al PP y a la CUP, pero también resalta como perdedores a los representantes de las terceras vías de PSC y En Comú Podem, que han pagado el precio de la gran polarización de estas elecciones.

Canel explica que «el descalabro del PP no se debe a la aplicación del 155, pues si así fuera no hubiera ganado Ciudadanos, es una cuestión de voto útil». Carrillo cree que el PP es el gran derrotado y «recoge los frutos de tres lustros sin discurso ni relato solvente, abandonando a sus votantes tradicionales y eligiendo una mala estrategia y a un candidato sin gancho ni carisma». 

¿Cómo será el pacto de gobierno?

Barrera señala que «recomponer una mayoría de gobierno no parece tarea fácil dadas las deterioradas relaciones entre JxCat y ERC y la radicalidad de la CUP». Y concluye que, «con la situación judicial de sus principales líderes, las negociaciones se tornan complejas». «Los independentistas deberán curar sus heridas y rencillas, con sus líderes en una situación judicial complicada y una CUP que podría aprovechar para imponer sus exigencias», afirma Martínez. Carrillo señala que habrá que ver «si Puigdemont y Junqueras siguen sin estar habilitados para salir de prisión o volver del exilio y estar atentos a las conversaciones pos». Canel afirma que «el problema no serán los pactos, sino cómo será la investidura de un presidente que si aterriza en España la Justicia actuará contra él, lo que plantea una situación incómoda al Gobierno central y, de nuevo, un problema para la proyección de España fuera de sus fronteras». 

¿Cómo pueden influir los resultados a nivel nacional?

«La victoria de C's le da más fuerza en el panorama nacional y pone en serios aprietos al PP. porque su competidor ahora tiene una vitola ganadora que lo hace muy atractivo entre el electorado popular», señala Martínez.

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La investidura, en los primeros días del mes de febrero

El Estatuto de Autonomía catalán establece que en los 20 días hábiles siguientes a las elecciones, la Cámara catalana debe haber quedado constituida

La Voz

La ciudadanía catalana ha hablado en las urnas y el reloj ha comenzado a correr para la formación de un nuevo Gobierno y, por tanto, la anulación inmediata del 155. Los plazos los marcará Rajoy. Es el presidente de la Generalitat en funciones quien debe convocar la sesión para constituir el Parlamento. Y como Carles Puigdemont está cesado, quien lo hará será Rajoy.

Estas son las fechas marcadas en rojo en el calendario.

23 de enero

El Estatuto de Autonomía catalán, la ley que regula la presidencia de la Generalitat; y, especialmente, el Reglamento del Parlamento catalán fijan unos plazos muy precisos: en los 20 días hábiles siguientes a las elecciones, la Cámara catalana debe haber quedado constituida y, por lo tanto, tendrá que haber sido elegido un nuevo presidente del Parlamento y una nueva Mesa. Eso nos lleva hasta el 23 de enero como fecha tope para el inicio de la legislatura.

6 de febrero

Desde la elección de un nuevo presidente de la Cámara, este tiene diez días hábiles para, previa ronda de reuniones con los grupos parlamentarios, proponer un candidato a presidente de la Generalitat. Nos pondríamos en el 6 de febrero.

6 de abril

El debate de investidura dura tradicionalmente dos días. Al final de la doble jornada parlamentaria, se vota la investidura. Si el candidato propuesto obtiene la mayoría absoluta (68 escaños como mínimo) de la Cámara, es investido presidente de la Generalitat. Pero si no lo logra, puede someterse a un segundo debate a los dos días, tras el que es suficiente la mayoría simple. A partir del segundo intento fallido de investidura, se abre un período máximo de dos meses, en el que, si ningún candidato sale elegido, la Cámara quedaría disuelta de manera automática. Hablaríamos del 6 de abril.

30 de mayo

Disuelto el Parlamento, Rajoy debería convocar elecciones de manera inmediata, para que puedan celebrarse a los 54 días hábiles de la disolución de la Cámara. Así, los hipotéticos nuevos comicios podrían celebrarse en torno al 30 de mayo, cinco meses después de las elecciones de ayer.

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