El PSOE blinda su apoyo al 155 a cambio de abrir la reforma de la Constitución

Una comisión evaluará durante seis meses las modificaciones de la Carta Magna


Madrid / LA VOZ

El compromiso del PSOE para apoyar la respuesta del Gobierno contra el desafío secesionista en Cataluña tiene un precio. Pedro Sánchez ha dado el visto bueno a Rajoy para que ponga en marcha los mecanismos que requiere la ley para aplicar el artículo 155 a cambio del compromiso del presidente del Gobierno de que dentro de seis meses se aborde la actualización de la Constitución.

Según avanzó el propio Sánchez, esta revisión de la Carta Magna se abordará en la comisión de política territorial propuesta por los socialistas hace unas semanas a la que, en principio, se han sumado todos los partidos con representación parlamentaria, salvo Ciudadanos y Esquerra Republicana, y posteriormente con la apertura de la Comisión Constitucional en el Congreso.

En apenas una semana, el jefe de la oposición ha variado significativamente su postura respecto a la crisis catalana, pasando de abanderar una reprobación parlamentaria a la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, a su aplazamiento; de exigirle a Rajoy que dialogase con Puigdemont a abrazar la postura del Gobierno de poner como condición necesaria para que se establezca ese diálogo que el presidente autonómico regrese a la legalidad; de descartar la aplicación del artículo 155 de la Constitución, durante un tiempo fijada como la línea roja que jamás debería traspasarse, a respaldar su puesta en marcha, invitando a que Puigdemont ofrezca explicaciones y que «aclare, negro sobre blanco», sus actos y sus palabras en el Parlamento catalán el pasado martes.

Las últimas asperezas entre Pedro Sánchez y Mariano Rajoy terminaron de limarse el martes por la noche, durante la visita de urgencia que realizó el líder de los socialistas a la Moncloa tras haber seguido con atención el pleno en el Parlamento catalán en el que se proclamó una autodeterminación en diferido, algo que el propio secretario general del PSOE definió como «una ceremonia de lo absurdo» y como un ejercicio de «absoluta irresponsabilidad». Esa misma noche del martes, el secretario de organización socialista, José Luis Ábalos, admitía desde el cuartel general de Ferraz que los integrantes de la cúpula del partido habían tenido una venda en los ojos, y que durante todo este tiempo fueron engañados por Puigdemont y sus socios secesionistas.

Compenetración

Ayer se vio una buena muestra del entendimiento que han logrado alcanzar Sánchez y Rajoy. Tan solo unos minutos después de que el presidente del Gobierno avanzara que ponía en marcha el 155, el secretario general del PSOE comparecía para mostrar públicamente el respaldo al jefe del Ejecutivo y a la vez adelantar este acuerdo de actualización de la Carta Magna. Perfectamente sincronizados. Totalmente acordado.

En el pleno celebrado ayer, la portavoz parlamentaria socialista, Margarita Robles, confirmó la buena sintonía, garantizando que su partido siempre estará con la Constitución e invitando a Puigdemont a unirse a su proyecto de reforma constitucional.

Entre otras muchas cosas, Pedro Sánchez siempre ha defendido la revisión de la Constitución como la mejor manera de solucionar la cuestión territorial, y ayer la esgrimió también como la forma más adecuada para «sacar del pantano en el que la ha metido Puigdemont a la política catalana». Ahora tendrá la oportunidad de demostrarlo.

Lo cierto es que, con esta decisión de apoyar sin remilgos al Gobierno en la defensa de la Constitución, la imagen del secretario general socialista puede salir bastante reforzada. En primer lugar, de forma interna. Este cambio de rumbo supone una aproximación a las tesis defendidas tanto por la vieja guardia de la formación de la rosa como por los sectores más próximos a Susana Díaz, su rival en las encarnizadas primarias, por lo que puede contribuir a que cicatricen algunas de las muchas y profundas heridas de aquella pelea.

De cara al exterior, Pedro Sánchez demuestra su sentido de Estado y vende una imagen más presidenciable con vistas al futuro. El peaje será aguantar los ataques desde Podemos, desde donde ya lo señalan como el mejor socio de Rajoy.

Los nacionalistas se muestran reacios a participar en la comisión

Si, en el momento en el que el PSOE presentó su idea de crear una comisión para abordar la cuestión territorial en España, todas las fuerzas con representación política en el Parlamento, a excepción de Ciudadanos y ERC, la recibieron con buenos ojos, ayer, tras la oficialización del acuerdo alcanzado con Rajoy, Pedro Sánchez logró incorporar a un nuevo partido a la causa. Albert Rivera rectificó su postura al mostrarse dispuesto a formar parte del equipo de trabajo para la actualización de la Carta Magna, aunque advirtió que debía estar pensada para «todos los españoles» y que no aceptaría tratos de favor a los partidos independentistas.

El PDECat se baja

Sin embargo, a pesar de que gana un apoyo, parece que perderá otro, ya que el PDECat ayer dejó claro que la puesta en marcha del artículo 155 significaría su salida. La portavoz parlamentaria socialista en el Congreso, Margarita Robles, defendió el proyecto de su partido como la mejor vía para alcanzar una solución a la cuestión territorial, y no desaprovechó la oportunidad de invitar a Puigdemont a que se sume, incluso acudiendo a exponer sus planteamientos en la Cámara.

Por su parte, aunque el PNV no se desmarcó, su portavoz, Aitor Esteban, consideró que con el 155 sería imposible llegar a buen puerto. ERC reiteró su negativa. En principio, salvo Bildu, el resto parecen dispuestos a participar.

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