Sánchez acepta que la comisión de estudio se cree después del 1-O

Podemos esperará a que pase la fecha anunciada para la celebración del referendo ilegal para presionar otra vez al PSOE con la moción de censura

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Madrid / Colpisa

La anunciada propuesta del PSOE para afrontar el reto secesionista en Cataluña se resume en la creación de una comisión de estudio en el Congreso para «el diálogo, evaluación y modernización» del Estado de las autonomías. Pedro Sánchez presentó ayer la iniciativa con la esperanza de que de esos trabajos saldrán respuestas para la enconada situación catalana. El líder socialista invitó a todas las fuerzas, desde el PP hasta los independentistas, a que participen en ese foro parlamentario.

El PSOE registrará este jueves su propuesta en la Cámara después de que recibiera la disposición del presidente del Gobierno a que se cree la comisión. El líder socialista señaló que, en aras del mayor consenso, está dispuesto a aplazar la creación del comité hasta después del 1 de octubre. Soraya Sáenz de Santamaría había anticipado poco antes que el Gobierno no quiere plantearse ahora nuevas iniciativas políticas referidas a Cataluña. «Este mes -dijo la vicepresidenta- nos tenemos que centrar en lo que nos tenemos que centrar» y a partir del 2 de octubre se podrá hablar «de muchas cosas».

Estado plurinacional

La idea de los socialistas es explorar una revisión a fondo del modelo territorial surgido a partir de la aprobación de los diferentes estatutos de autonomía a finales de los setenta y en la década de los ochenta para ponerlo al día. «Hay que reconstruir la unión entre todos los pueblos de España», explicó el secretario general del primer partido de la oposición. Una unidad que, según el PSOE, tiene que reconocer las singularidades de determinados territorios, pero sin poner por ahora «nombres y apellidos».

Esta comisión, si llega a constituirse, será la primera plasmación práctica de la plurinacionalidad de España que abrazaron los socialistas en su congreso federal del pasado junio. Un planteamiento que todavía encuentra bastante contestación interna, aunque Sánchez y su equipo están decididos a que sea una de las señas de identidad del PSOE. El solo hecho de que se constituya el grupo de trabajo en el Congreso con todas los grupos políticos sería, en opinión del secretario general socialista, un éxito porque supondría «el primer gran acuerdo, aunque sea instrumental, para desbloquear» la crisis en Cataluña.

Pero se mostró realista y, aunque dice que ve «mimbres» para el entendimiento, el máximo dirigente socialista sabe que las posibilidades de éxito de su propuesta son limitadas por las reticencias de unos a sentarse con los independentistas a hablar de cuestiones territoriales y por el maximalismo secesionista, que da por liquidada la etapa autonómica. Su consuelo si fracasa es que al menos lo habrá intentado con una iniciativa concreta, «mucho más de lo que han hecho otros partidos en estos años», una clara andanada a Rajoy y al PP, a los que el secretario general del PSOE afea siempre que puede el inmovilismo que, a su juicio, ha practicado en los últimos cinco años frente a los movimientos soberanistas catalanes.

La propuesta es lo que Sánchez entiende por hacer política y no fiar solo a la estrategia jurídica la solución de la crisis catalana. La solución, añadió, vendrá del «diálogo» no de las «amenazas». Pero más allá de estos reproches de guion, garantizó que los socialistas estarán «unidos» al Gobierno de Rajoy en la defensa de la legalidad y el Estado de derecho ante el desafío independentista. «Sin ley no hay salida, pero sin diálogo tampoco», resumió.

El paso anunciado ayer por el secretario general del PSOE relega sus planes de crear este mismo mes una subcomisión parlamentaria para la reforma de la Constitución. Aunque ello, aseguró, no supone una renuncia, porque la comisión de la reforma territorial es «complementaria y compatible» con la modificación de la Carta Magna, que es un proyecto de mayor recorrido y que no se limita a la cuestión territorial.

Podemos esperará a que pase el 1-O para presionar otra vez al PSOE con la moción de censura

Podemos sigue dispuesto a intentar desalojar a Mariano Rajoy de la Moncloa. El partido que lidera Pablo Iglesias considera que las elecciones del 2020 están muy lejos para «los españoles que lo están pasando mal» y, aunque no quiere presionar a Pedro Sánchez con el calendario, ve cada vez más factible la repetición de la moción de censura contra el presidente del Gobierno. Eso sí, será necesario esperar a que pase el 1 de octubre, fecha anunciada para la celebración del referendo ilegal en Cataluña. «Entendemos sus tiempos; a lo mejor no ven tan claro como nosotros que existe una posibilidad numérica para echar a Rajoy de la Moncloa; y posiblemente haya que esperar al primero de octubre», explicó ayer el secretario de Organización, Pablo Echenique.

Pedro Sánchez, sin embargo, sigue sin mostrar entusiasmo por utilizar ese mecanismo parlamentario para acabar con el mandato de Rajoy. «No estamos en ese escenario», subrayó ayer el secretario general del PSOE. «El debate -dijo- está agotado» por ahora. Los socialistas no renuncian a la moción de censura, pero no encuentra argumentos numéricos para presentarla y dudan de la oportunidad política de presentarla. Pero Echenique ignoró esas palabras y volvió a la carga con el argumento de que tras la vuelta de Sánchez al timón socialista «las posibilidades políticas en nuestro país se han reconfigurado». «Antes del cambio en el PSOE todo apuntaba a una triple alianza», sostuvo el número tres de Podemos, que insistió en que se ha abierto la posibilidad «de que pueda haber un Gobierno conjunto».

Comisión de garantía

Echenique se centró en la moción de censura y evitó el conflicto interno en el que vive Podemos por la crisis en la comisión de garantía, cuya presidenta, Olga Jiménez, ha sido expedientada, lo que ha provocado una reacción crítica de varias comisiones autonómicas. «La solución es evidente ­­­-dijo Echenique-, lo pone en los documentos aprobados; qe actúen los órganos; lo que debe hacer el consejo de coordinación y cualquier cargo es dejar trabajar a los órganos que tienen competencia para que decidan y los demás acatemos esas decisiones».

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