Sánchez pierde fuelle, pero Díaz no logra unir al partido

G. B. MADRID / LA VOZ

ESPAÑA

JULIO MUÑOZ | efe

El ex secretario general sigue sin aclarar si dará o no el paso de postularse para las primarias

14 ene 2017 . Actualizado a las 09:54 h.

En el momento de presentar su dimisión, a Pedro Sánchez solo le faltó proclamar un «volveré», al estilo del general MacArthur, para dejar claro que el suyo era solo un repliegue táctico a la espera de recuperar el liderazgo del partido en el próximo congreso. La votación que lo apartó del cargo reflejó que seguía teniendo a un gran sector del PSOE de su parte, porque incluso algunos de los que acabaron aceptando la orden de apoyar en el Congreso la investidura de Rajoy seguían siéndole fieles. Pero tres meses han bastado para que Sánchez compruebe que fuera de Ferraz, y sin abrigo alguno del aparato, hace mucho frío. El entusiasmo de muchos de sus más conspicuos seguidores decae notablemente.

Algunos, porque han preferido integrarse y aceptar la nueva situación. Otros, como el primer secretario del PSC, Miquel Iceta, porque han preferido pactar con Susana Díaz para evitar una ruptura. Y unos cuantos, como la líder del PSOE en el País Vasco, Idoia Mendia, porque, estando de acuerdo con los planteamientos de Sánchez, consideran que el ex secretario general no puede ser ya la figura que aglutine a todo el partido y le devuelva la unidad. Y también neutral se ha mostrado la líder de la federación cántabra, Eva Díez Tezanos, otrora afín a Sánchez. La anunciada gira del ex secretario general por todas las federaciones para recabar apoyos ha quedado prácticamente en nada. Consciente de la dificultad que entrañaría disputar de nuevo el liderazgo, Sánchez sigue sin aclarar si dará o no el paso de postularse para las primarias, aunque cada vez es más posible que acabe pactando con algún otro candidato.

Enfrente, Susana Díaz sigue concitando un fuerte rechazo de todos los que apoyaban a Sánchez y no ha conseguido avanzar casi nada en busca de la unidad que le permita liderar el PSOE sin necesidad de medirse frente a otro aspirante, como desearía. Aunque a día de hoy la presidenta andaluza es la máxima candidata para tomar las riendas del PSOE, porque controla la mayoría de apoyos, no hay que descartar que finalmente dé un paso atrás para ganar tiempo y situar en Ferraz a una persona afín a ella, como ya hizo con el propio Sánchez frente a Madina. Aunque aquella jugada le saliera mal.