Carles Puigdemont trata de desbloquear el diálogo con el nuevo Ejecutivo de Madrid, con el que quisiera acordar la celebración de una consulta soberanista
16 nov 2016 . Actualizado a las 05:00 h.La Generalitat movió este martes ficha y se descolgó con una propuesta inédita, una reunión de vicepresidentes entre Soraya Sáenz de Santamaría y Oriol Junqueras pero no en Madrid, como suele ser la norma, sino en Barcelona. El Ejecutivo autonómico tendía así la mano al Gobierno central, pero al mismo tiempo advertía de que pase lo que pase, en septiembre de 2017 convocará un referendo sobre la independencia de Cataluña. Desde la investidura de Mariano Rajoy, Carles Puigdemont trata de desbloquear el diálogo con el nuevo Ejecutivo de Madrid, con el que quisiera acordar la celebración de una consulta soberanista, a pesar de que Rajoy ya le ha dejado claro en infinidad de ocasiones que sobre este asunto no tiene nada que negociar.
La Generalitat tomó la palabra a la vicepresidenta del Gobierno, que hace una semana aseguró que esta legislatura va a tener que hablar «y mucho» con las autonomías y que su objetivo, como responsable de la agenda catalana, será «acortar las distancias» con Cataluña. También dijo que sus herramientas serán la «empatía, el esfuerzo y la imaginación». La portavoz del Gobierno catalán, Neus Munté, parafraseó a Sáenz de Santamaría y afirmó que «estamos convencidos de que para acortar distancias y mostrar empatía la vicepresidenta aceptará la invitación que el vicepresidente le formulará para que venga a Cataluña». «También se puede hablar fuera de Madrid», añadió.
Sáenz de Santamaría se apresuró a contestar ayer que estará «encantada» de acudir a esa cita.
La última vez que Soraya Sáenz de Santamaría y Oriol Junqueras se reunieron fue el pasado julio, en la Moncloa, y la primera, en abril. La única reunión formal entre Mariano Rajoy y Carles Puigdemont fue en abril, también en la sede de la Presidencia del Gobierno. Desde la Generalitat no quisieron poner fecha al encuentro entre vicepresidentes, que podría ser una cita previa para una nueva reunión entre Rajoy y Puigdemont, pero sí apuntaron que lo conveniente sería que tuviera lugar antes de la cumbre de presidentes autonómicos que Rajoy convocará antes de fin de año.