Dos semanas para evitar otras elecciones

Ciudadanos es la pieza clave y solo su viraje hacia el sí puede desbloquear la situación, ya que así facilitaría la abstención de los socialistas, clave para que Rajoy pueda gobernar


Madrid / La Voz

Se trata de una partida de póker en la que ninguno de los jugadores quiere dar muestras de debilidad para no perder la posición cuando llegue el momento decisivo. Eso es lo que está complicando el arranque de unas negociaciones que no alcanzarán su máxima intensidad hasta la semana entrante, cuando se constituyan las Cortes y el rey inicie su ronda de contactos con los líderes políticos. Aunque si todos mantienen sus posiciones actuales el bloqueo sería imposible de superar, todos los partidos coinciden en que es mucho más probable que no se repitan las elecciones que lo contrario. ¿Qué tendría que ocurrir para ello?

¿Cuál es la pieza clave que podría cambiar el escenario de la investidura?

«Yo no puedo gobernar si Ciudadanos se abstiene y el PSOE vota en contra». Eso es lo que dijo Rajoy el pasado miércoles tras su reunión con el socialista Pedro Sánchez para insinuar que, si el bloqueo permanece, no se presentará a la investidura. Algo se tiene que mover. Y, aunque en el PP sitúan toda la responsabilidad en el PSOE y reiteran que incluso el apoyo de Ciudadanos sería insuficiente, en Génova tienen claro que la pieza clave para que Mariano Rajoy pueda ser investido, el engranaje que puede hacer que todo el mecanismo parlamentario se mueva en cadena, está en el partido naranja. El objetivo prioritario es ahora conseguir que Ciudadanos pase de la abstención al sí en la investidura con la misma naturalidad con la que pasó del no a la abstención. Algo que los populares consideran posible. Eso supondría que Rajoy llegaría al 2 de agosto con 169 votos a favor, que llegarían a 170 con la suma de Coalición Canaria, que se da por segura. Un escenario muy cercano ya a la mayoría absoluta que pondría muy difícil al PSOE mantener el bloqueo y que podría justificar su cambio de criterio, pasando del no «a día de hoy» a la abstención de todos o de algunos diputados socialistas.

¿Es probable que Ciudadanos cambie y pase de la abstención al sí en la investidura?

Sí. El partido de Albert Rivera ha demostrado que su predisposición es siempre la de negociar. Haber dado de inmediato el paso hacia la abstención sin reclamar nada a cambio hace más viable que poco a poco, y a través, ahora sí, de una negociación política, Ciudadanos acabe en el sí a la investidura. Al margen de su declarado interés en contribuir a que la legislatura eche a andar, lo cierto es que es al partido naranja al que menos le interesa mantener una situación de bloqueo que lleve a unas terceras elecciones en las que muy probablemente el retorno al PP del voto emigrado a los de Rivera, que ya se produjo el 26J, se multiplicaría hasta dejar a Ciudadanos en una situación mucho peor.

¿Cuál va a ser la estrategia del PSOE hasta la investidura ?

Pedro Sánchez no piensa moverse del no a Rajoy mientras no sean otros los que cambien de posición. Los socialistas ni siquiera tienen pensado entrar en negociación alguna mientras no haya novedades, aunque mantengan abiertas las vías de diálogo no oficiales con el PP. Mientras Ciudadanos permanezca en la abstención, y por tanto Rajoy no sume un solo voto a los 137 escaños que consiguió en las elecciones, quizá con la única excepción del de Coalición Canaria, Sánchez se siente respaldado por su partido para mantenerse firme en el no. Pero en el PSOE son conscientes de que si Rajoy se presenta con al menos 170 escaños no será posible mantener el bloqueo. «A ver quién es el guapo que se opone a la investidura de Rajoy si pacta con Ciudadanos y Coalición Canaria», dijo gráficamente el presidente de Extremadura, Guillermo Fernández Vara. De ahí que, prudentemente, Sánchez se dejara una puerta abierta de cara al futuro y afirmara que «a día de hoy» el PSOE se reafirmaba en el voto en contra.

¿Qué ocurrirá si Ciudadanos no se mueve?

Si antes de ser recibido por el rey en el marco de la ronda de contactos políticos que se inicia el día 20, una vez constituidas las Cortes, Rajoy cuenta con el voto favorable de Ciudadanos, aceptará el encargo de formar Gobierno aunque no tenga asegurada la abstención del PSOE. En caso contrario, si los de Albert Rivera no dan el paso hacia el sí y el PSOE mantiene su voto en contra, y Rajoy constata por tanto que perderá la votación de investidura, tendrá que decidir si acepta a no el encargo de Felipe VI. Fuentes del PP dan por hecho que lo aceptará a pesar de todo. Pero en ese caso, llamaría al resto de partidos para buscar una solución al bloqueo. Ese movimiento dejaría claro que su presentación a la investidura sería solo un movimiento técnico para poner el reloj en marcha, de manera que ni siquiera defendería un programa de Gobierno, sino que haría un discurso llamando a todos a la responsabilidad. A partir de ahí, y tras las votaciones del día 3 y el 5, previsiblemente fallidas en este supuesto, solo habría dos meses para evitar unas terceras elecciones que se celebrarían el 27 de noviembre.

Sánchez busca que los críticos no le pasen factura si el PSOE se acaba absteniendo

Además de utilizar permanentemente el latiguillo «a día de hoy» para anunciar el voto en contra del PSOE a la investidura de Rajoy, lo que deja la puerta abierta a un cambio de opinión en el futuro, Pedro Sánchez mantiene una deliberada ambigüedad en torno a la posibilidad de intentar formar Gobierno en caso de que Rajoy fracase en al investidura. No lo plantea en ningún momento, pero tampoco lo descarta por completo cuando se le da la oportunidad de hacerlo. No se trata solo de una forma de mantener la presión sobre el PP, sino también de una estrategia ante la situación de división en el PSOE. No quiere que una posible abstención en la investidura le acabe pasando factura

A pesar de esa ambigüedad de Sánchez, incluso sus colaboradores admiten que no hay ninguna posibilidad de gobernar. Primero, porque ya fue imposible en la pasada legislatura. Segundo, porque la distancia entre el PP y el PSOE es mucho mayor que tras el 20D y nadie considera viable presidir un Gobierno cuando se han obtenido 85 escaños. Pero, sobre todo, porque la aritmética es todavía peor que hace seis meses, dado que ahora sería preciso incluso el voto a favor de un partido como Bildu, algo inaceptable para los socialistas.

Negociación con los críticos

¿Por que entonces mantiene abierta Sánchez esa entelequia? Lo que persigue es llegar a un probable nuevo comité federal del PSOE, en el que habrá que tomar la decisión definitiva sobre el voto en la investidura, con ese debate en el aire. Sánchez pretende que sean los barones los que le pidan que renuncie a intentar gobernar y que el PSOE se abstenga, garantizándole así que no le pasarán factura por ello, ya que así serán todos, y no solo él, los que se impliquen en dejar gobernar al PP. Sánchez aceptaría su renuncia a intentar gobernar a cambio de su continuidad. Si hubiera descartado de entrada cualquier posibilidad de optar a la presidencia en caso de que Rajoy falle, al margen de haber entregado innecesariamente esa baza al líder del PP, habría quedado también sin armas para esa negociación en su propio partido. Y en ese caso, si Sánchez se plegara sin más a la abstención, su liderazgo quedaría muy tocado. Esa era la estrategia de dirigentes como Susana Díaz, que habían dejado en manos de Sánchez toda la responsabilidad sobre la decisión, pensado que una abstención que ven inevitable supondría el final de su liderazgo.

La constitución de las Cortes, la primera pista para calibrar la posibilidad de pacto

Al margen de las negociaciones para la formación de Gobierno, el próximo martes se constituirán las Cortes y serán elegidos el presidente y los miembro de los órganos de gobierno de la Cámara. Ese paso será una buena señal para comprobar las posibilidades de que se alcance un pacto que permita gobernar a Rajoy. Al PP le bastaría un acuerdo con Ciudadanos para asegurarse prácticamente la presidencia del Congreso si todos los demás no pactan. Pero precisamente por eso, si finalmente el elegido es el socialista Patxi López a través de un acuerdo en el que participe el PP, eso sería una clara señal de que las negociaciones con el PSOE avanzan por buen camino. Si además el PP cede un puesto en la mesa a Ciudadanos, que por sí solo no lo lograría, se estaría ya mucho más cerca de que se forme Gobierno a principios de agosto.

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