Puigdemont presiona a la CUP, pero los antisistema se resisten a avalar las cuentas de la Generalitat
ESPAÑA
Chocan también en la modificación del impuesto de sucesiones
02 jun 2016 . Actualizado a las 05:00 h.A una semana para el primer debate de presupuestos de la Generalitat catalana, el de las enmiendas a la totalidad, la tensión es máxima entre Junts pel Sí y la CUP. Los anticapitalistas siguen sin entenderse con el Ejecutivo autonómico, un desacuerdo que deja en el aire las cuentas y pone en peligro el futuro de la legislatura (en su primer tercio de vida) y del proceso soberanista.
El presidente de la Generalitat está ante su primera gran prueba de fuego, la de convencer a los anticapitalistas para que aprueben unos presupuestos que no son rupturistas con España como quisiera la CUP. Puigdemont, acompañado del vicepresidente, Oriol Junqueras, y los diputados anticapitalistas Anna Gabriel y Joan Garriga se reunieron ayer en la Cámara catalana para tratar de desencallar el entuerto. La CUP insistió en que la presentación de la enmienda a la totalidad es una «decisión en firme». Por ello, «recomendaron» al Gobierno catalán que «deje de especular» sobre su eventual marcha atrás y se ponga a «trabajar de forma negociada en una nueva propuesta» de presupuestos porque los actuales «no tienen margen de negociación».
La situación es delicada; o Junqueras presenta unas nuevas cuentas o la CUP se las tumbará en el primer asalto el miércoles que viene. La firmeza de la CUP empieza a desesperar al Ejecutivo autonómico, que ante el escenario de una nueva prórroga presupuestaria ya no esconde que el adelanto electoral está sobre la mesa.
En el encuentro celebrado en la Cámara catalana, Puigdemont trasladó a los anticapitalistas que no retirará su proyecto de presupuestos. Eso sí, les hará llegar hoy un documento que recoge algunas de sus peticiones y que podría incorporarse a través de las enmiendas parciales. Pero para ello, la CUP tiene que rectificar, y ya ha demostrado, como en el caso de la investidura fallida de Artur Mas, que no lanza advertencias gratuitas.
La presión sobre la CUP, por tanto, será los próximos días muy alta. Puigdemont avisó a la formación de la izquierda radical que si no da su apoyo a las cuentas, el proceso quedará tocado, el Gobierno no podrá desarrollar las estructuras de Estado, ni podrá consumarse la desconexión prevista en 18 meses. La Generalitat hará mañana balance de los «cumplimientos» que a su juicio ha hecho de la hoja de ruta independentista y de la resolución rupturista del 9N. Aunque avisó a los anticapitalistas que para «completar el trabajo» hacen falta unos presupuestos. «Las medidas que dependen de la declaración del 9N necesitan una dotación presupuestaria», aseguró Puigdemont.
El pleno de ayer dio pie a un nuevo encontronazo entre Junts pel Sí y la CUP, que votaron en sentidos distintos a una propuesta de Catalunya Sí que es Pot para aumentar el impuesto de sucesiones. Junts pel Sí y el PPC impidieron que la propuesta fuera admitida a trámite, lo que le valió a la fuerza mayoritaria los reproches de la diputada de la CUP Eulàlia Reguant: «Así no se avanza hacia la construcción de la nueva república», dijo.