«Contratar a Urdangarin sin discutir el precio»

Pepote Ballester, ex alto cargo balear y primero en declarar en el juicio, asegura que se saltaron las normas para hacer las adjudicaciones a Nóos siguiendo las indicaciones de Jaume Matas


Palma / Colpisa

Sin convenios, sin concursos públicos, sin atisbo de legalidad. Ordeno y mando de Jaume Matas. Si la orden del expresidente balear era favorecer a Iñaki Urdangarin nadie en la Administración balear ponía el más mínimo pero. Ni la más mínima objeción. Ni el más mínimo reparo aunque seguir las instrucciones de Jaume Matas para mimar a Iñaki Urdangarin supusieran el desembolso de más de 2,6 millones de euros de dinero público sin ninguna fiscalización del gasto. José Luis Pepote Ballester, exdirector de Deportes balear y amigo de regatas de Felipe VI y Cristina de Borbón, abrió el fuego en la primera sesión de interrogatorios de los 18 imputados del caso Nóos y repartió mandobles contra Matas y Urdangarin y, alguna insinuación velada, sobre la Casa del Rey.

Pero el arrepentido, que fue alto cargo del Ejecutivo de las islas entre el 2003 y el 2007, hizo sobre todo un dibujo de cómo la Administración balear se puso a los pies del marido de la infanta Cristina por ser quién era y sin hacer preguntas. «El objetivo era contratar a Urdangarin y todo lo que viniera de él; todos teníamos esa orden», confesó el exmedallista olímpico y otrora amigo del matrimonio. Eran instrucciones de adjudicar por cualquier fórmula al instituto Nóos y «que no se discutiera el precio». Precio que, por cierto, fijaba el propio Urdangarin, según el testimonio de Pepote.

Las órdenes de favorecer al yerno del entonces jefe del Estado siempre venían de Matas, repitió en varias ocasiones el imputado a preguntas del fiscal, Pedro Horrach. «No se discutían las cosas que el presidente decía; no había más cera de la que arde», resumió gráficamente. «Matas tomaba las decisiones y las trasladaba a las personas que había nombrado. Podíamos hacer aportaciones, pero sobre lo que venía marcado no había ninguna duda; eran directrices», abundó el exregatista de vela.

Reuniones en Marivent

Ese sistema de contratos a dedo, sin preguntas y sin controles de legalidad, basado en «vestir los pagos» o de firmas «en barbecho» (sin saber cuál era el objeto del contrato) fue el que, según confirmó el arrepentido, se usó para que Urdangarin y su socio Diego Torres se hicieran con más de 2,6 millones en adjudicaciones a la pareja.

Pepote no se anduvo con rodeos al situar la génesis de aquellos pelotazos en una reunión a la sombra de la residencia de verano de la Familia Real en Palma. Afirmó que fue el propio Urdangarin el que usó el palacio de Marivent para sus negocios en las islas. Fue durante un partido de pádel que el marido de la infanta organizó, y al que invitó a Matas y al propio Pepote, para que su amigo olímpico le abriera las puertas de Baleares a través del patrocinio y monitoreo de un equipo ciclista, el Illes Balears-Banesto, una de las formaciones punteras del pelotón español.

El arrepentido, una vez más, aseguró que «nadie» dudó que era Iñaki Urdangarin quien debería «capitanear» esa oficina de seguimiento. «Todos», prosiguió, dieron por hecho que al marido de Cristina de Borbón debía concedérsele ese proyecto, que, como el resto, se adjudicó a Nóos sin ningún tipo de concurso público. Eran, de nuevo, directrices de Matas, y no se discutían. «Las ordenes venían dadas», remató el arrepentido, para quien el fiscal solicita dos años de prisión por los delitos de malversación, prevaricación, fraude y tráfico de influencias. Pepote nunca ha sido militante del Partido Popular, por lo que da la impresión de que su fichaje por parte de Matas fue debido tanto a su prestigio como deportista como por sus estrechos vínculos con miembros de la familia real.

«No me líes», hay elecciones

Las instrucciones de Matas siguieron -explicó el acusado- cuando el propio Urdangarin, en el 2007, fuera formalmente del Instituto Nóos, se dedicó a llamar a las instituciones baleares reclamando el pago del todo el dinero de los fórums. Por aquellos tiempos, Urdangarin ya se había apartado formalmente del instituto por indicaciones de la Casa del Rey, después de que empezaran a salir a la luz algunas informaciones sobre irregularidades en los contratos.

Cuando Urdangarin llamó para reclamar los pagos pendientes, el entonces presidente autonómico medió para que se entregara al yerno de don Juan Carlos todo el montante, aunque el instituto no había entregado todos los trabajos contratados. «Paga, mi preocupación es ganar las elecciones el domingo. No me líes», le dijo Jaume Matas a Pepote en mayo del 2007, en vísperas de los comicios autonómicos de aquel año. Y el Gobierno de Baleares pagó.

El Instituto Nóos se acababa de hacer con cerca de 2,6 millones de euros de fondos públicos de esa comunidad en solo tres años por dos convenciones de poco más de fin de semana y el seguimiento de un equipo ciclista. Y, según el relato del primer acusado en prestar declaración en el juicio, lo había conseguido sin pasar por los trámites administrativos requeridos por la legislación vigente.

Cinco pagos por un importe total de 2,6 millones de euros

Urdangarin y su socio Diego Torres se hicieron con 1,2 millones de euros del convenio para el primer Illes Balears Fórum en el 2005; los 1,085 millones del segundo, en el 2006; los 54.520 euros pagados por el Gobierno balear para el seguimiento en los medios del equipo ciclista Illes Balears-Banesto; los 174.000 por la creación de la oficina del proyecto de este equipo; y los 116.566 por el material promocional del Illes Balears. En total, cinco convenios por un importe de 2,6 millones de euros.

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