Tibio apoyo de los barones del PSOE a la coalición progresista que plantea su líder

Dejarán que Sánchez intente formar Gobierno convencidos de que no lo conseguirá


Madrid / Colpisa

No hubo descalificaciones, pero tampoco entusiasmo ante la propuesta de Pedro Sánchez de buscar una «gran coalición» para gobernar si Mariano Rajoy fracasa en la investidura. El líder del PSOE recibió un apoyo aséptico de los suyos, convencidos como están desde el mismo día de las elecciones de la casi segura imposibilidad de la tarea. Algunos, incluso, creen que es un movimiento pensado más en clave interna del secretario general para ganar tiempo y preservar su liderazgo.

La primera en dar su visto bueno fue la presidenta de la Junta de Andalucía y cabeza muy visible del sector crítico, Susana Díaz. «Tiene toda la legitimidad para conformar una alternativa» al Gobierno del PP, manifestó la gobernante andaluza. Díaz trasladó su «apoyo y confianza» a su secretario general, pero volvió a trazar la línea roja de «la unidad de España», que se traduce en que los acuerdos con fuerzas que defiendan el derecho de autodeterminación son terreno minado. Es decir, que pactar con Podemos y los independentistas «a cualquier precio, no», resumió.

Las palabras de la presidenta andaluza tuvieron eco entre otros barones, que con distintas palabras emplearon el mismo argumento del sí con reparos. El presidente de la Generalitat valenciana, Ximo Puig, fue un poco más lejos y pidió al secretario general del PSOE que «no queme etapas» tan rápido y antes de anunciar sus planes deje que Mariano Rajoy intente superar la investidura. Puig, a diferencia de Díaz, no puso énfasis en el rechazo a los planteamientos autodeterministas de Podemos, no en vano el partido morado es uno de sus aliados en la Comunidad Valenciana, y centró sus dudas en «las matemáticas» porque la suma de ambos partidos «no da». Se necesitaría, añadió, un acuerdo «de amplio espectro». Una amplitud que ni los más optimistas del PSOE creen que será posible. En la misma línea del apoyo con objeciones se situaron el presidente extremeño, Guillermo Fernández-Vara; el secretario general del PSC, Miquel Iceta; y Carme Chacón.

El congreso, en unos meses

El ambiente, en cambio, era más optimista en la dirección del partido y su secretario de Organización, César Luena, se aferró a que no está dicha la última palabra sobre esa «gran coalición progresista» apuntada por Sánchez en Lisboa. Los números, dijo, «se verán en su momento». Una de las hipótesis que maneja Sánchez y su equipo es la de gobernar en minoría con un amplio respaldo parlamentario externo de las fuerzas de izquierda. El gobierno de coalición es una fórmula casi descartada.

Sánchez, al menos, no cosechó en esta ocasión una desautorización de sus planes, como ocurrió tras las elecciones. Las escaramuzas internas han entrado en un paréntesis hasta que se aclare algo más el panorama de la investidura, y de paso la situación en Cataluña, donde las nuevas elecciones parecen inevitables. La convocatoria del congreso del PSOE, en el que los críticos de Sánchez pensaban plantear su relevo, ha pasado a segundo plano. Para el número dos del partido no hay prisas y se convocará «en unos meses». Susana Díaz también guardó los cuchillos y comentó en una entrevista en Canal Sur Radio que se estudiará el momento cuando «tengamos despejado el horizonte del próximo mes de marzo». Es más, aseguró que el debate por el liderazgo del partido «no se ha abierto» y ahora «no toca».

Podemos dice que los socialistas lo que en realidad buscan es un pacto con los populares

Podemos guarda silencio sobre la oferta del líder del PSOE alcanzar un acuerdo de las fuerzas de izquierda si Mariano Rajoy no consigue la investidura. La número tres del partido morado, Carolina Bescansa, se negó ayer a dar una respuesta a la propuesta de Pedro Sánchez, aunque apuntó a que los contactos que han mantenido hasta ahora con los socialistas hacen pensar en que están más interesados en pactar con el PP que con Podemos. Indicó que no se han sentado a hablar con los socialistas del futuro Gobierno. «Estamos muy lejos de ese escenario», dijo. Solo han intercambiado puntos de vista en torno a la composición de la Mesa del Congreso. Pero esos contactos, subrayó, permiten concluir que el PSOE lo que quiere, o igual tiene ya «pactado», es un entendimiento con el PP para repartirse los puestos del órgano rector de la Cámara baja. «Da la sensación de que hay una gran coalición» entre los dos partidos mayoritarios», concluyó.

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