Rajoy advierte de que si el PP no tiene mayoría suficiente se perderá «todo lo conquistado»
ESPAÑA
Niega que apele al voto del miedo y afirma que lo que da miedo es lo de Grecia y «lo que pasaba en España hace cuatro años»
12 jul 2015 . Actualizado a las 00:14 h.Mariano Rajoy se ha agarrado a la bandera de la crisis de Grecia como argumento electoral para las generales. Y no está dispuesto a soltarla. El presidente del Gobierno clausuró este sábado la conferencia política del PP con un discurso en el que pidió a los españoles un voto mayoritario a su partido que impida un pacto entre Podemos y el PSOE, ya que supondría, según dijo, una marcha atrás en la recuperación económica y una vuelta a la «pesadilla» similar a la de Grecia. Para Rajoy, lo que está en juego en las elecciones generales es «que la tarea de estos cuatro años continúe y rinda frutos, o que se pierda todo lo conquistado». Identificó a Podemos con «la economía estrangulada» de Grecia y con «la gente en la calle haciendo colas para conseguir unos euros que les permitan pasar el día». «¿Ese es el cambio que ofrecen los nuevos partidos de extrema izquierda en España?», se preguntó.
En el cierre de una conferencia en la que el PP se ha esforzado en que todo suene a nuevo, Rajoy no hizo concesiones y repitió su conocido relato sobre un Gobierno que tuvo que tomar decisiones difíciles y dolorosas para los españoles por culpa de la herencia recibida, pero que puede ahora empezar a aliviar ese sufrimiento gracias a que hizo «lo que había que hacer». La única novedad fue que el discurso estuvo trufado, más que nunca, de un reconocimiento explícito de que la recuperación no ha llegado a todos los españoles y de que queda «mucha tarea por hacer».
Rajoy presume de recuperación, pero teme que su electorado se relaje. Y advirtió por ello de que en las generales no se escogerá entre «pequeñas diferencias de matiz» sino entre «el blanco o el negro». Alertó contra aquellos que vienen «con la piqueta en la mano» y que intentarán derogar, «todas y cada una de las reformas que hemos hecho». «Si pueden, lo harán, pero no les vamos a dejar», señaló. Negó que el suyo sea el discurso del miedo y añadió que «lo que da miedo es lo de Grecia y lo que pasaba en España hace cuatro años».
«Nuevos turistas del ideal»
El discurso de Rajoy dejó claro que su estrategia de aquí a las generales se basa en situar al PSOE junto a los que pueden llevar a España a una situación tan dramática como la de Grecia. Y, para sostener ese discurso, su silogismo es que si Podemos es el aliado de Syriza y el PSOE se ha aliado en España con Podemos, los socialistas son, en realidad, los «patrocinadores» de quienes pueden llevar a España a una ruina como la de Grecia. Las pasadas elecciones han servido, señaló, para aprender «una gran lección». «O el PP logra una mayoría suficiente, o cualquiera de los demás buscará alianzas para impedir que gobernemos».
Rajoy situó al PSOE junto a los «nuevos turistas del ideal, que venden extraños paraísos donde los jubilados no pueden cobrar la pensión, los supermercados están vacíos y las cárceles llenas de opositores», en referencia a Venezuela y a Podemos. Más irónico estuvo con Ciudadanos del que, sin nombrarlo, dijo, citando a Machado, que es un partido que ofrece «aquellos mundos del poeta, sutiles, ingrávidos y gentiles, como pompas de jabón».
Rajoy no anunció nuevas medidas sociales que se sumen a las rebajas de impuestos ya presentadas, algo que parece dejar para el Gobierno, aunque aseguró que gracias a la recuperación será posible seguir aliviando en el futuro la carga fiscal de todos los españoles. Y, para el consumo interno, animó a su partido a profundizar en la democratización interna. Pero advirtió que, cuando el PP apruebe esa nuevas normas, lo hará para aplicarlas, y no como otros que, según dijo, hablan de primarias pero hacen «remedos de plebiscitos, en los que unos las anulan, otros hacen listas únicas y otros ponen tantas trabas a los candidatos que al final solo queda uno». «Qué broma es esta, no aceptamos lecciones de nadie», concluyó.
El PP llevará su reforma electoral al Congreso
El Grupo Parlamentario Popular presentará en el Congreso su propuesta de reforma de la ley electoral local, en la que se incluye una segunda vuelta para decidir el ganador de los comicios municipales. A la espera de que Rajoy dé su visto bueno, la intención es registrarla en el Parlamento para que sea debatida. Los populares son conscientes de que será imposible aprobar una reforma de ese calado en el poco tiempo que queda de legislatura, pero pretenden forzar al PSOE a pronunciarse sobre ella en el Parlamento. Hasta ahora, los socialistas se han mostrado favorables a la fórmula de la segunda vuelta. El sistema que plantea el PP es que en caso de que no haya mayoría absoluta, bastará hacerse con el 35 % de los sufragios para conseguir la mitad más uno de los concejales. Si ningún partido alcanza ese porcentaje, se pasaría a una segunda vuelta en la que participarían todos los que tengan más del 15 % Y entonces, será necesario ganar con el 40 % de los votos o imponerse al segundo por más de siete puntos para hacerse con la mitad más uno de los ediles.
Menos prisa parecen tener los populares sobre la reforma de la ley electoral para introducir en el Congreso la prima de gobernabilidad, concediendo un premio en escaños a la lista más votada para que pueda gobernar. De momento, lo incluirán en su programa electoral. Pese a que el portavoz popular, Rafael Hernando, confirmó que llevarán la reforma para las municipales a la Cámara baja, el presidente del Congreso, Jesús Posada, aseguró ayer que no ve «mucho encaje» para que dé tiempo a debatir y menos a aprobar esa reforma. Advirtió de que «queda muy poco tiempo» y hay que «aprobar el presupuesto» del Estado para el 2016. «Yo mucho encaje no veo pero eso los grupos lo tienen que ver», añadió. El PSOE tachó de «broma pesada» la reforma para la elección de los alcaldes que plantean los populares y afirmó que los cambios en el sistema electoral se han hecho «siempre con consenso, diálogo y a través del pacto».
El líder popular frena el entusiasmo renovador y vuelve al discurso de siempre
El discurso de cierre de Rajoy en una conferencia marcada por el ímpetu renovador de los nuevos dirigentes populares para la democratización interna del partido actuó como un anticlímax. El líder del PP no se niega a que se acometan esos cambios, pero dio la impresión de que eso no va con él, ni es lo que más le preocupa, porque es algo que no le atañe y con lo que será más bien su sucesor quien tenga que lidiar. «Se hará lo que se tenga que hacer», dijo, como una concesión a los nuevos tiempos, sin citar siquiera los debates sobre la participación directa de los militantes en la elección de líderes y candidaturas o la limitación de mandatos. Y puso freno al entusiasmo de algunos al afirmar que el verdadero cambio es el que permite a través de las reformas que ha hecho su Gobierno la recuperación económica y la superación de la situación que heredó del PSOE. Antes que centrarse en el cambio de la organización del partido, Rajoy considera imprescindible mantener la unidad a pocos meses de las generales. Y por eso parece temer que debates como el de las primarias acaben provocando más división que renovación.
Decepción de algunos líderes
Algunos dirigentes del partido no ocultaban su decepción tras un discurso de Rajoy que sonó a lo de siempre y no cogió el tren de la humildad y la conexión directa con los militantes que le recomiendan muchos. Y no digamos ya los críticos, con Esperanza Aguirre una vez más al frente, que exigen ahora que se imponga cuanto antes la fórmula de «un militante, un voto», quizá con el objetivo de crear problemas al propio Rajoy en su elección como candidato a las generales.
Pese a todo, en los nuevos y jóvenes dirigentes reinaba el entusiasmo porque consideran que no solo han conseguido cambiar la imagen, el logo y hasta los escenarios utilizados por los populares, sino también las inercias de un partido mastodóntico que hasta ahora ha sido muy reacio a adaptarse a los nuevos tiempos.
Otros, más veteranos, ven con buenos ojos la renovación formal y la mayor democratización interna, pero no ocultan sus temores a que tanto mirarse el ombligo para adaptarse a los nuevos tiempos pueda acabar distrayendo del verdadero objetivo, que es ganar las elecciones con una mayoría suficiente para gobernar.