Una ensalada para romper el hielo

Alfonso Torices MADRID / COLPISA

ESPAÑA

J. J. Guillén | EFE

Sánchez e Iglesias, que compartieron una cena a escondidas para conocerse, dejan los pactos a sus barones y avanzarán «poquito a poquito» en el diálogo

05 jun 2015 . Actualizado a las 14:09 h.

PSOE y Podemos ya no se miran de soslayo ni se ignoran. Pedro Sánchez y Pablo Iglesias inauguraron el miércoles una nueva etapa en la izquierda con el establecimiento, tras meses de ataques, inquina y desdén, de un canal de comunicación normalizado y estable entre ambas formaciones.

Ambos saben que, les guste o no, se necesitan. Ahora para fraguar pactos de gobierno, o al menos de investidura, para arrebatar al PP algunas importantes comunidades autónomas; dentro de muy poco, si el PP logra un pobre resultado en las generales, también para hablar de quién de los dos puede ser el próximo inquilino de la Moncloa con algún tipo de colaboración o acuerdo del otro.

El encuentro tuvo mucho de primera cita. No solo por la forma sino también por el fondo. De hecho, Sánchez e Iglesias ni se conocían. Sus contactos se habían limitado a una breve felicitación tras la noche electoral y a una conversación telefónica de un cuarto de hora hace unos días para abrir la puerta a los pactos locales y autonómicos y para coincidir en la necesidad de verse en persona. Fue en el reservado de un hotel madrileño, cuyo nombre tampoco se ha proporcionado, en un ambiente íntimo y alejado de las cámaras y de los periodistas. Iglesias y Sánchez prefirieron un encuentro discreto y relajado. «Para ir poquito a poquito la primera vez», bromeó el secretario general de Podemos ayer en Telecinco.

A tenor de las escuetas informaciones proporcionadas por ambas partes, la cita, que duró una hora y media, cumplió sus objetivos. Los dos partidos lo describieron como un encuentro «cordial», en el que rompieron el hielo político entre ambas formaciones, se dieron libertad para llamarse siempre que sea preciso e incluso quedaron emplazados para reunirse, ya con luz y taquígrafos y en sede pública, tras la formación de los ayuntamientos y los gobiernos de las comunidades autónomas.

No pretendían llegar a acuerdos y, según las mismas fuentes, no los hubo. Pero hablaron, «con coincidencias y diferencias», de política europea, de regeneración democrática y de la necesidad de emprender una lucha contra la desigualdad y la pobreza.

Tortilla y pescado

Dicen que no entraron en el debate de los pactos locales porque consideran que ese es un asunto que deben resolverse en las conversaciones iniciadas por sus propios líderes regionales y municipales, pero Sánchez le dijo, según Iglesias, que no va a cerrar pactos con el PP y el secretario general de Podemos, que no sabe si creerle, reiteró que tampoco entrará en gobiernos autonómicos o locales encabezados por el PSOE. No obstante, Iglesias dejó la puerta abierta a acuerdos para facilitar la investidura de un socialista siempre que el candidato se comprometa a una política de tolerancia cero con la corrupción y a poner en marcha medidas para el rescate ciudadano.

El hielo se rompió también en lo personal. «Me pareció un tío majo y cordial», dijo ayer Iglesias. El de Podemos cenó pescado y Sánchez una frugal tortilla francesa, y ambos picaron de la misma ensalada. Los postres dieron para charlas sobre una pasión compartida, el baloncesto, en concreto la NBA y el Estudiantes.