Mazazo a un proyecto con muchos fallos

Alemania detectó 800 defectos en el A400M, lastrado por los retrasos y un sobrecoste del 50 %


Redacción / La Voz

Aún es pronto para predecir las consecuencias, pero el accidente de Sevilla las tendrá, y graves, para el más importante programa de la aeronáutica militar europea, que ya venía lastrado por numerosos y constantes problemas en forma de fallos industriales y técnicos, retrasos continuos en las entregas y sobrecostes, hasta el punto de que un proyecto presupuestado inicialmente en 20.000 millones ya se había elevado al menos a 31.000 millones, es decir más de un 50 % de su coste inicial. Y aumentando.

El A400M, con un coste medio por aparato de 170 millones, es el avión militar de hélice más grande del mundo, proyectado en el 2003 para sustituir a los aparatos de transporte táctico Hércules C-130, de fabricación estadounidense. Por su gran capacidad de carga, es adecuado para misiones tácticas, estratégicas y logísticas, incluidas tareas de apoyo en casos de grandes desastres, para ayudar en el abastecimiento de las poblaciones, en casos como, por ejemplo, el terremoto de Nepal.

El programa de construcción lo suscribieron siete países europeos miembros de loa OTAN (España, Alemania, Francia, Reino Unido, Bélgica, Luxemburgo y Turquía), que se comprometieron a adquirir 174 aparatos, de los que España se quedaría con 27, el primero de los cuales está previsto que sea entregado el próximo año. Hasta el momento, se han entregado 23 aviones en un proceso de producción iniciado en el 2011 por parte de la división militar y espacial del constructor aeronáutico europeo Airbus.

El primer avión lo recibió el año pasado Francia, y a continuación Turquía, Reino Unido y Alemania. A principios de este año se hizo entrega del primer aparato a un cliente externo, Malasia. Y si el programa inicial ya llevaba retrasos y había obligado a modificaciones que habían elevado los costes, con las primeras pruebas los problemas se agravaron. Alemania llegó a rechazar la recepción del aparato tras detectar hasta 800 fallos «industriales y técnicos» en el avión de carga. De hecho, la propia compañía fabricante, en su memoria económica del año pasado, señalaba en relación con el A400M que experimentaba una «evolución negativa en costes y riesgos» que hacía prever nuevos retrasos en el calendario de entregas y probablemente un nuevo incremento de los costes asociados, derivados de nuevos rediseños.

En la planta que Airbus tiene en Sevilla se limitan a ensamblar las piezas procedentes de los otros países participantes en el proyecto. «Son piezas que se reciben sin terminar en la planta andaluza, y eso es lo peor que se puede hacer», se defendía hace tan solo dos meses Fernando Alonso, responsable de Airbus en España. En los hangares sevillanos permanecían ocho aviones terminados pero que aún no se pueden entregar debido a los recelos de los destinatarios a recibirlos a la vista de los fallos detectados. Fuentes de Airbus citadas por infodefensa.com atribuían los problemas detectados a que las mejoras en las capacidades militares del aparato están siendo más complejas de introducir de lo previsto. Además de los problemas de funcionalidad militar, la misma publicación señalaba como deficiencias a solucionar las relacionadas con el lanzamiento de cargas, el repostaje en vuelo y la instalación de soluciones tácticas avanzadas.

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