Buscando un destino

Tino Novoa EN LA FRONTERA

ESPAÑA

20 mar 2015 . Actualizado a las 21:42 h.

«Sí, estamos a la cola, pero... ¡y lo bien que se vive aquí!». Esta frase es sintomática de un cierto estado de ánimo bastante extendido entre muchos andaluces. Porque ni se puede generalizar ni se puede caer en el tópico, terriblemente injusto con esa Andalucía emprendedora y dinámica, puntera en sectores de alto contenido tecnológico e innovador como el de las energías renovables, ciencias de la salud o la agroindustria. Y es que esta Andalucía es tan real como esa otra acomodada en el conformismo, subsidiada y, también, entregada a la tentación del dinero fácil y la buena vida. Hay más de una Andalucía posible, y los andaluces aún no han decidido cuál quieren. Ese es su auténtico dilema, y trasciende a la disyuntiva del voto. Algo tiene que ver con el que sea la única comunidad que ha sido gobernada siempre por el mismo partido. Pero atribuirlo solo al voto cautivo del PSOE, como si no hubiera nada parecido en otras autonomías, es una explicación simplista con la que el PP justifica su incapacidad para presentar una alternativa real. Los partidos no solo se han acomodado, sino que han sido incapaces de entablar un diálogo y consensuar un horizonte compartido para la comunidad. Y así es imposible un proyecto colectivo. Un fracaso que pagan especialmente los jóvenes. Seis de cada diez menores de 25 años están en el paro, y uno de cada tres abandonaron la escuela a los 16, atraídos por el dinero fácil en la hostelería o la construcción, empleos temporales que aseguraban en poco tiempo ingresos altos con los que se podía vivir de rentas el resto del año. Hasta que el espejismo se evaporó. Ninguna empresa es posible sin un adecuado nivel de inversión, y eso exige renuncias en el corto plazo. Sacrificios que requieren un proyecto de futuro. Eso es lo que deben decidir los andaluces.

22-M: elecciones en andalucía