Una jugada muy arriesgada

Enrique Clemente Navarro
Enrique Clemente MADRID / LA VOZ

ESPAÑA

Kiko Huesca / Efe

Sánchez pretende dar un golpe de autoridad, pero puede resultar suicida, porque los electores castigan en las urnas la división interna de los partidos

12 feb 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

Pedro Sánchez ha adoptado una decisión muy arriesgada con la que pretende apuntalar su cuestionado liderazgo en el PSOE, pero puede volverse en su contra. Es un nuevo frente interno que se le abre, el más grave sin duda, desde que fue elegido secretario general en las primarias de julio. A solo cien días de las municipales y autonómicas, la división interna, que se paga en las urnas, puede dar la puntilla a un partido sumido en una grave crisis.

¿Cómo puede afectar al liderazgo de Sánchez?

La destitución fulminante de Gómez es un golpe de autoridad para tratar de dejar claro que es él quien manda en el PSOE, lo que ya indica en cierto modo su propia debilidad. Cuenta con la ventaja de que Gómez es un caballo perdedor, en entredicho por los casos del sobrecoste del tranvía de Parla y la operación Púnica, y con pésimos resultados electorales como líder del PSM. Pero la guerra abierta que le han planteado Gómez y los suyos, dispuestos a llegar hasta los tribunales si es preciso, supone un desgaste de consecuencias imprevisibles para el secretario general. Además, el ya exlíder del PSM no está imputado, que es la línea roja que marca el partido para actuar contra sus dirigentes.

¿Cuál es la situación interna del partido?

De grave crisis. Siete meses después de ganar las primarias, Sánchez no ha logrado afianzar su liderazgo. Ahora mismo Susana Díaz va por libre, como demostró al anticipar las elecciones sin consultarle, y sabe que cuanto menos se la identifique con Sánchez mejor será para sus intereses electorales. Ha pasado de ser su gran valedora a su mayor amenaza, ya que si gana el 22 de marzo estará en la mejor disposición para desbancarle. El pacto antiyihadista le ha abierto otro frente, este en el Congreso, donde un grupo de diputados encabezados por Eduardo Madina han mostrado su oposición. En el partido son muchos lo que creen que pactar con Rajoy en pleno año electoral, avalando además la cadena perpetua de forma implícita, es negativo porque alienta a quienes aseguran que el PSOE estaría dispuesto a formar una gran coalición con el PP para frenar a Podemos. Por otro lado, las relaciones con Zapatero, que mantiene su influencia en el partido, son malas desde que Sánchez anunció su intención de modificar el artículo 135 de la Constitución y el expresidente se reunió con Pablo Iglesias sin comunicárselo.

¿Cómo influirá en el PSOE la destitución de Gómez?

Una máxima que se suele cumplir es que los electores castigan la división interna de los partidos. La destitución se produce días después de que el PSOE fuera relegado a la tercera posición en el barómetro del CIS, sobrepasado por Podemos, lo que supone un desastre sin precedentes. Es cierto que las encuestas anunciaban un resultado muy malo para Gómez, pero está por ver que los pueda mejorar otro candidato, como por ejemplo el exministro Ángel Gabilondo, el mejor colocado, tras el terremoto en el PSM. En el caso de las elecciones andaluzas, el lío interno puede tener un coste y distanciar más a Susana Díaz de Sánchez. De todas formas, es probable que la fuerza de los socialistas andaluces y el carisma de la presidenta amortigüen el golpe. En las autonómicas y municipales de mayo será más difícil que la división no pase factura. Un mal resultado el 24-M supondría el punto final para Pedro Sánchez.

¿Permiten los estatutos echar a Gómez?

Los estatutos del PSOE señalan que la ejecutiva federal es competente para suspender la actividad orgánica de una agrupación, lo que conlleva la designación de una comisión gestora para dirigir provisionalmente la formación suspendida. El PSOE asegura que lo hace «al constatar el deterioro de la imagen del PSM-PSOE ante la ciudadanía y al entender que el PSM-PSOE carece de la estabilidad orgánica necesaria para afrontar con garantías el proceso electoral». De los cinco motivos que señalan los estatutos para justificar la adopción de esta medida hay dos que podrían aplicarse, pero con una interpretación muy extensiva: cuando sea necesario por la naturaleza de la falta o faltas que se presumen cometidas y cuando concurran circunstancias de análoga gravedad que hagan necesario restablecer la normalización de la vida interna del partido.