Al 2015 solo le faltaba el atentado de París

Manuel Campo Vidal CRÓNICA POLÍTICA

ESPAÑA

11 ene 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

Si el 2015 ya venía cargado de incógnitas y retos difíciles, solo faltaba el atentado de Paris para introducir más inestabilidad. El mundo empezó el año pendiente del precio del petróleo y Europa, además, mirando hacia Grecia, donde las elecciones pueden liquidar el Gobierno conservador. La previsible victoria de la Coalición de Izquierda Radical (Syriza), cuya amistad pública se disputan en España Podemos e Izquierda Unida, puede traer consecuencias imprevisibles sobre la relación de ese país con los acreedores internacionales, con la Unión Europea y con el euro, como ha advertido, o casi amenazado, Angela Merkel. Pero Grecia quedó en segundo plano de las preocupaciones por la barbarie en la capital francesa.

La sociedad europea tiene miedo, que irá en aumento si se cumple el temor de los servicios británicos, de una escalada de atentados yihadistas en el Viejo Continente. Y si el miedo crece, las preferencias electorales pueden torcerse. No resultaría extraño que los principales beneficiarios en las urnas fueran los grupos ultraderechistas. Como señalaba el profesor Manuel Castells desde California, en las últimas horas «nuestras sociedades, poco a poco, se están israelizando, es decir, viviendo en el miedo cotidiano y en el imperativo de la seguridad». Y en esas circunstancias suele producirse una retracción social y un fortalecimiento de las opciones conservadoras.

En España, tras el brutal atentado del 11 de marzo del 2004, los servicios de seguridad tomaron buena nota de que convenía protegerse en ese flanco, del mismo modo que un año después, con las bombas en el metro londinense de julio del 2005, los británicos hicieron lo mismo. Francia comenzó ese proceso más tarde, aunque el descubrimiento de que la mitad de los tres mil jóvenes europeos en las filas del Estado Islámico son franceses, ha acelerado el proceso. Como ya advertíamos justamente la pasada semana en esta crónica, ahí viene un peligro importante. Para dar una idea de lo que se ha avanzado en estos diez últimos años en España, cuando los atentados de Atocha no llegaban a tres centenares los policías que se ocupaban de ese frente y ahora pasan de tres mil. Aun así, portavoces de los sindicatos policiales piden la apertura de una reflexión seria sobre este asunto y sobre la capacitación y el material adecuado de las fuerzas de seguridad, que necesitan más chalecos antibalas y un tipo de armas a la altura de las que usan los terroristas. «Además -advertía el portavoz policial consultado- son terroristas que vienen de la guerra».

En el plano político, lo sucedido en París el jueves ha permitido medir la capacidad de reacción de los Gobiernos. Desde el primer momento, Mariano Rajoy anunció que estaría este domingo en la manifestación parisina donde se encontrará también con el británico David Cameron. Consultada la Generalitat, en razón de la especial relación entre Cataluña y Francia, el viernes por la noche no estaba previsto el desplazamiento de Artur Mas. Después se supo que el consejero catalán Santi Vila había decidido participar en la manifestación parisina. Pero un artículo del periodista Enric Juliana en La Vanguardia titulado, «!Mas y Junqueras a Paris!» movilizó a última hora al presidente catalán. En realidad, lo que se podía leer en el viaje de Rajoy y la ausencia de Mas, era la medida del ensimismamiento de la política catalana en su bucle. Los últimos días han sido especialmente pesados en la inacabable polémica entre Junqueras y Mas sobre si elecciones anticipadas plebiscitarias, lista única o separadas, con cartas, comunicados, guerrilla de declaraciones, filtración del SMS de Mas a Junqueras y otros capítulos de un aburridísimo serial que nada tiene que ver la euforia anterior al 9 de noviembre.

Hoy la tentación secesionista no cotiza al alza y el enrarecimiento del panorama político europeo relega todavía más esta cuestión a la que, sin embargo, conviene prestar la atención debida.