En círculos de la Policía Nacional tienen clara la causa real de la extraña intervención de Asuntos Internos en la detención de un civil sin relación alguna con supuestos delitos cometidos por policías, pues consideran que las imputaciones que Interior hace al pequeño Nicolás son «personales». Según revelan fuentes de la investigación, el número dos de la Policía, Eugenio Pino, encargó hace dos años a Marcelino Martín-Blas Aranda, comisario de Asuntos Internos y hombre de su absoluta confianza, estrechar los lazos con el Centro Nacional de Inteligencia. Desde entonces, Martín-Blas -quien, según el pequeño Nicolás, le visitó en los calabozos y le espetó un «¡la que has liado!»- se ha convertido en una suerte de enlace permanente entre el Ministerio del Interior y los servicios secretos. Hasta el punto de que son agentes de Asuntos Internos dirigidos por Martín-Blas los que integran la unidad de inteligencia -una suerte de CNI en el seno de la Policía- que ha creado Eugenio Pino y que oficialmente se llama Unidad de Planificación Estratégica y Coordinación.
Marcelino Martín-Blas Aranda ya se ha visto envuelto en la polémica por actuar fuera de sus competencias y operar más en la esfera de unos servicios secretos. Él mismo, acompañado del director del Centro de Inteligencia contra el Crimen Organizado (CICO), José Luis Olivera, se presentaron el 29 de octubre del 2012 ante los fiscales anticorrupción de Barcelona Emilio Sánchez Ulled y Fernando Bermejo, que investigaban el caso Palau, a fin de convencerles de que registraran la sede de Convergència Democràtica de Catalunya, basándose en unos informes de confidentes que no quisieron revelar. Obviamente, ni Asuntos Internos ni el CICO tenían nada que ver con esa investigación que llevaba la Unidad contra la Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF). Días después, aparecieron los famosos informes apócrifos de la UDEF (cuya paternidad sigue siendo desconocida) que apuntaban contra dirigentes catalanes, entre ellos Artur Mas.
Martín-Blas, según fuentes del caso, no ha logrado convencer del todo al juez Arturo Zamarriego, titular del Juzgado número 2 y encargado de la instrucción del sumario del pequeño Nicolás. Además, según fuentes de la investigación, Zamarriego ha alargado un mes más el secreto del sumario para, entre otros asuntos, aclarar todos los extremos turbios de este caso y la intervención en el mismo de Asuntos Internos.