El Gobierno ya solo aguarda a que Artur Mas diga que la consulta no se va a celebrar. Cree que no hay ninguna duda de que su estrategia de «firmeza serena» en lo jurídico y en lo político ha surtido efecto y ahora es cuestión de días que el presidente catalán haga pública su renuncia a la votación. Soraya Sáenz de Santamaría animó a Artur Mas a que dé ese paso porque la negativa de Rajoy ante un referendo soberanista siempre «será la misma».
La vicepresidenta envió un mensaje inequívoco a Mas para que no aliente falsas esperanzas: «Nuestra posición no cambiará». La número dos del Gobierno, además, advirtió al presidente catalán de que la Moncloa no va a levantar el pie en la batalla entablada en el Constitucional. Mas, subrayó, tiene que ser «muy consciente» de que su estrategia política en todo el proceso soberanista «es contraria a la Constitución, las leyes y las resoluciones de los tribunales». La presidenta del PP catalán, Alicia Sánchez-Camacho, dijo que Mas tiene que reconocer «su fracaso y dimitir».