Mas apela a la unidad política y a la movilización para forzar la consulta

Abre los actos de la Diada reafirmando su compromiso con la votación


Barcelona / Colpisa

En la víspera de la Diada de Cataluña, en la que se espera que cientos de miles de personas vuelvan a salir a la calle a reclamar la consulta y la independencia, el presidente de la Generalitat, Artur Mas, hizo ayer una llamada a la unidad del soberanismo para mantener vivo el proceso que arrancó hace dos años y que tiene su fecha culminante el 9 de noviembre.

Mas siempre ha defendido que los principales pilares de su proyecto son la fuerte movilización social, un alto consenso político y el respeto de la legalidad. El primero sigue vivo y hoy volverá a hacer una nueva demostración de músculo, con la manifestación de la V humana, que la Asamblea Nacional Catalana y Ómnium Cultural, dos de los actores protagonistas del independentismo, han organizado en las calles de Barcelona. Será la tercera gran movilización consecutiva, la cuarta si se cuenta la del rechazo al fallo del Constitucional sobre el estatuto de autonomía en el 2010, que celebra el catalanismo y que demuestra que si es por capacidad de convocatoria, el desafío catalán sigue pujante. «La mayoría social que hace posible el proceso político que vive Cataluña no desfallece, sino que continúa más viva y fuerte que nunca», manifestó Mas en el discurso institucional del presidente de la Generalitat con motivo de la Diada. El Gobierno central «debería tomar buena nota y escuchar el clamor pacífico y democrático de este pueblo», añadió.

Afianzar el consenso

La segunda columna del proceso, la de la unidad de los partidos, en cambio, se tambalea. Mas, sabedor de que es un flanco muy delicado, llamó a cerrar filas. Con la celebración de la Diada «tenemos la oportunidad de aparcar nuestras, a veces, excesivas divisiones internas» para seguir dando «respuesta al anhelo y la voluntad de la mayoría de nuestra sociedad», afirmó el dirigente nacionalista.

Los cuatro partidos que impulsan la consulta -CiU, Esquerra, Iniciativa y la CUP- han sido capaces de llegar juntos casi hasta la víspera del referendo, pero a medida que se acerca el 9 de noviembre la comunión de intereses se cuartea. «El consenso político» vertebra el proceso catalán, dijo Mas, quien expresó su «voluntad» de que esa «unidad no se agriete» e, incluso, pueda «ampliarse». El presidente de la Generalitat trata de mantener viva la llama de la consulta, pero piensa también en el día después, dando casi por hecho que el referendo no podrá celebrarse porque el Constitucional lo suspenderá y deberá acatar la ley. El número dos de Convergència, Josep Rull, apuntó ayer que no se trata de hacer un «simulacro» de votación, que es lo que piden Esquerra, CUP y la Asamblea Nacional Catalana cuando instan a la desobediencia civil. «Si se sacan las urnas a la calle, mal asunto, porque las urnas deben estar en los colegios electorales», señaló Rull.

La Generalitat y CiU no quieren una consulta sin amparo legal, que luego no tenga validez internacional y que sea una ceremonia de parte en la que solo voten los independentistas y no sirva para volver a plantarse en Madrid e instar a Mariano Rajoy a mover ficha. Por ello, Mas emplazó en su discurso institucional a Oriol Junqueras a la unidad, para hacer el tránsito entre la fecha de la consulta y las elecciones plebiscitarias, en las que si lograran pactar una lista unitaria y arrasar en las urnas, podrían tocar con fuerza en las puertas de la Moncloa. Lo que no está tan claro es que Esquerra quiera ir de la mano de Convergència, un partido en caída libre y herido de muerte por los casos Pujol y Millet. Los republicanos se sienten fuertes, «gesticulan», como dijo Rull, porque aspiran a ser la fuerza de referencia del soberanismo y mientras tengan ese creciente apoyo electoral podrán apretar a Mas.

Una Diada especial

En un acto en el Fossar de les Moreres, lugar emblemático del independentismo catalán, Mas llamó a la ciudadanía a manifestarse. «El pueblo catalán volverá a demostrar al mundo cuál es la vía catalana de entender la democracia y la libertad», dijo. Destacó que la Diada de este año tiene una «significación histórica especial» y adornó su alocución con referencias históricas a la resistencia de Barcelona en la Guerra de Sucesión, «hasta que se produjo la entrada de las tropas borbónicas el 11 de septiembre de 1714». Y aprovechó para asegurar que «mi compromiso para convocar la consulta es firme».

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