Podemos no solo gana en televisión


¿Le debe Podemos todo a la televisión? ¿El resto de fuerzas tan solo podrán plantarle cara si se hacen fuertes en los platós? El jarro de agua fría que arrojó el CIS al bipartidismo parece no dejarles otra opción. Será en su terreno, en el de las tertulias, donde las musas mediáticas de cada formación contraprogramen el discurso anticasta.

Sin embargo, flaco favor se harían a sí mismos si obviasen el medio que aupó a Podemos. Fue en Twitter, y mientras la formación criticaba su supuesto bloqueo televisivo, donde conectaron con los votantes jóvenes. Amplificaron su mensaje de forma imparable hasta convertir a Pablo Iglesias en el político europeo más influyente en esta red social. Es el europarlamentario con más seguidores, 502.000, seguido de lejos por la populista Marine Le Pen (298.000).

Su estrategia fue óptima en campaña pero su éxito se triplicó después con mensajes que, más allá de convencer, apelan a la ilusión, generan la sensación de que el éxito es posible. De hecho, actúan como si ya hubiesen ganado. Al contrario que otros políticos, no solo asaltan Twitter de forma burda en elecciones, ni lo abandonan en época estival.

Saben que cada vez hay más votantes que acuden a debatir a la Red. Son conscientes que muchos no ven una tertulia completa, tan solo las secuencias compartidas en tuits.

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