Blanco volvería a primera línea si gana Sánchez

ESPAÑA

Bien de manera directa, o asesorando en la sombra al nuevo líder

30 jun 2014 . Actualizado a las 02:42 h.

Lo que vive el PSOE es mucho más que una batalla entre dos candidatos para hacerse con la secretaría general del partido. Eduardo Madina y Pedro Sánchez ponen el rostro y el discurso (poco, por ahora) de las candidaturas, pero detrás se esconde una compleja lucha de poder. Y decimos compleja porque luchas de poder se dan siempre en los congresos en los que se elige a un nuevo líder, pero esta se diferencia de otras por las complicadas alianzas que se dan en un PSOE convulso como nunca.

Las cosas no han ido como estaban previstas. Y a casi nadie le han salido bien los planes preparados hace tiempo. Pero, si algo ha quedado claro hasta ahora, es que por más relevo generacional del que se hable, conviene no enterrar a nadie en el PSOE antes de tiempo. Ahí está por ejemplo, José Blanco, al que algunos creían haber desactivado poniéndole un puente de plata para que se fuera a Bruselas. Sin hacer mucho ruido, el ex vicesecretario general socialista sigue tirando de agenda, que para eso tiene todos los teléfonos, y, aunque él mismo reconozca que nadie se le cuadra ya en el partido, muchos siguen creyendo que nadie conoce el PSOE mejor que él.

Blanco, al que Rubalcaba, y sobre todo Madina como secretario general del Grupo Socialista, maltrataron en el Congreso hasta llegar casi a la humillación de no darle la más mínima bola a un diputado que lo había sido todo en el PSOE, estuvo trabajando con ahínco en favor de Susana Díaz y en contra por tanto de Madina, el protegido de Rubalcaba. Fue Blanco quien llamó a muchos barones socialistas para conseguir aquel pronunciamiento general en apoyo a la presidenta andaluza que parecía casi definitivo y que se frustró en el último momento gracias a la hábil reacción de Madina, es decir, de Rubalcaba, pidiendo que decidan los militantes.