Catedrático de Derecho Procesal en la Universidad del País Vasco, Iñaki Esparza es coautor junto con Juan Luis Gómez Colomer del voluminoso Tratado jurisprudencial de aforamientos procesales, de casi 1.100 páginas, bautizado como la biblia de los aforados.
-Usted es crítico con el aforamiento. ¿Por qué?
-El hecho de que exista supone, por un lado, una vulneración del principio de igualdad y, por otro, que el sistema funcione de una manera deficiente. El ejemplo que pongo a mis alumnos es el de un magistrado del Tribunal Supremo que debe instruir un asunto de conducción bajo los efectos del alcohol por el mero hecho de que la persona que ha cometido ese delito sea diputado. Esto crea disfunciones graves en el sistema judicial, es como poner al mejor cirujano del país a curar gripes.
-¿Cree que debería haber algún aforado?
-No creo que sea necesario porque si los jueces ordinarios garantizan la tutela judicial efectiva a todos los ciudadanos como establece la Constitución no hace falta nada más. No le veo justificación y de hecho hay países donde no hay aforados. Es perfectamente sostenible que no haya ninguno y, por supuesto, 10.000 es una barbaridad.
-¿Está a favor del aforamiento de don Juan Carlos?
-Demuestra de forma clamorosa que se le quiere dar un tratamiento vip, lo que en un estado de derecho atenta contra el principio de igualdad, ya que a todos los ciudadanos se les garantiza un procedimiento justo. La vía parlamentaria elegida ha sido claramente chapucera, sonrojante. Además, fuera del ejercicio del cargo el aforamiento civil pierde cualquier argumento favorable que pudiera tener.