Es probable que la infanta acabe siendo procesada, pero no irá a la cárcel

La Voz

ESPAÑA

El proceso del caso Nóos enfila su recta final gracias a la tenacidad del juez instructor y a pesar de las trabas de otros operadores jurídicos que han venido juzgado un papel en este proceso, cuando menos, atípico. Salvo sorpresas de última hora, la infanta Cristina acompañará a su esposo en el banquillo de los acusados, aunque con un panorama punitivo bien diferente.

El duque, salvo rebajas finales poco probables, tendrá que hacer frente a un total de nueve delitos y no las tiene todas consigo para librarse de pasar por la cárcel. La duquesa, en el peor de los casos, solo se enfrentará a una acusación dos delitos: contra la hacienda pública y blanqueo de capitales. Para el primero, el Código Penal prevé penas que van de uno a cinco años de cárcel, y para el segundo, de seis meses a seis años. En el caso hipotético de que llegue a ser juzgada y condenada nadie espera una pena superior a seis años años, con lo que, al carecer de antecedentes, en ningún caso ingresaría en prisión.

Las doctrinas Botín y Atucha

El que el instructor mantenga la imputación por dos delitos no es casual. Como quiera que se da por supuesto que ni la Fiscalía ni la abogacía acusarán a la infanta por delito fiscal, si solo la acusación pública que ejerce Manos Limpias formulase cargos contra ella, las defensas podrían invocar la llamado doctrina Botín y el instructor lo tendría muy complicado para sentarla en el banquillo. Con la doctrina Atucha, sí podría ser juzgada solo con la acusación popular por blanqueo, al tratarse de un delito contra el interés público.