El magnicidio fallido de Juan Carlos I en A Coruña

En 1985 había un plan para atentar contra el rey en el desfile de las Fuerzas Armadas


A Coruña / La Voz

Vecinos del Cantón Grande no daban crédito a la teoría: «Aquí no hay bajos desde los que hacer un túnel». Ocurría en el mes de febrero de 1991, cuando salió a la luz que un grupo de militares y civiles habían intentado asesinar al rey durante el desfile de las Fuerzas Armadas que tuvo lugar en A Coruña el día 2 de junio de 1985. El plan consistía en hacer un túnel desde uno de los bajos de la zona y colocar más de cien kilos de explosivos debajo de la tribuna de autoridades ubicada en el Cantón Grande. En ella estaba también el entonces presidente del Gobierno, Felipe González.

Fue precisamente él quien desveló todo lo que había ocurrido durante un mitin celebrado en A Coruña el 16 de octubre de 1997. Era dentro de la campaña de las elecciones autonómicas y le acompañaban Paco Vázquez y Abel Caballero. «Los coruñeses sabrán en el futuro lo que pasó en 1985, cuando aquí celebramos el Día de las Fuerzas Armadas. Lo contaré cuando no haga daño a mi país», había dicho, enigmático, Felipe González. Y es que, según las informaciones difundidas entonces, los promotores del atentado habían tomado como modelo el del almirante Carrero Blanco. Tras el fracaso del golpe del 23-F, los preparativos para atentar contra el rey habrían comenzando al año siguiente, cuando un buen número de militares recibieron un pasquín en el que se valoraba que la solución no era que el rey se exiliara y tampoco que permaneciera en España, por lo que la única conclusión era asesinarlo.

Tres años mas tarde, el diario El Alcázar, que ya había anunciado el golpe del 23-F, publicaba un artículo en el que aparentemente glosaba las bellezas paisajísticas gallegas. Sin embargo, en el mismo se hablaba de «entrar en el Apocalipsis» diciendo que era mejor hacerlo por A Coruña, «porque si el zambombazo deja lagunas incontaminadas, zonas de rehabilitación y continuación de la vida y la historia, si la cosa tremenda no es total, en Galicia podría salvarse la civilización sin echar de menos nada», rezaba textualmente el escrito.

El zambombazo no llegó a tal básicamente porque, por una parte, los conspiradores fueron detectados antes por los agentes del Cesid; y, por otra, alguno de ellos temió que la explosión pudiera causar una carnicería puesto que eran muchas las personas que estaban en la tribuna, ya que, además del rey y Felipe González, se encontraban la reina, las infantas Cristina y Elena, el ministro de Defensa, Narcís Serra, y varios militares. Fue el último intento de atentado fallido contra el monarca.

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