El PSOE busca una fórmula para abrir la elección del secretario general a la militancia, aunque solo un congreso ordinario podría cambiar las reglas. Los barones apoyan a Susana Díaz para contrarrestar a Madina, que pide escuchar a todos los militantes
22 jun 2014 . Actualizado a las 02:09 h.El descalabro electoral en los comicios europeos ha sumido al PSOE en un debate interno en torno a la necesidad de una mayor participación de las bases que se está produciendo en los medios, de manera espontánea, sin orden ni reglamento alguno por el momento, y retransmitido casi en directo. La intención primigenia de Rubalcaba de convocar un congreso extraordinario que eligiera a un nuevo secretario general por el procedimiento marcado en los estatutos ha quedado superada por el clamor interno que exige la participación de la militancia. En solo tres días, los partidarios del congreso abierto han conseguido que esa postura sea asumida por casi todos, incluidos el propio Rubalcaba o la líder de los socialistas andaluces, Susana Díaz, que en un principio la rechazaban. Hay consenso sobre la necesidad de abrirse a la militancia, pero todavía no en la fórmula para llevarla a cabo.
¿Cómo se elegiría al secretario general según los estatutos vigentes?
El congreso extraordinario ya ha sido convocado oficialmente por la ejecutiva para los días 19 y 20 de julio. Los estatutos federales indican que el secretario general se elegirá «mediante voto individual, directo y secreto» de todos los delegados. Esos delegados son elegidos a su vez en cada territorio en «listas completas, cerradas y bloqueadas», de manera que la lista que obtenga la mayoría tendrá derecho a la mitad más uno de los delegados y el resto tendrán participación proporcional a los votos obtenidos. Para ser candidato a la secretaría general hay que contar con el aval, como mínimo, de un 20 % de los delegados.
¿Participan los militantes en el proceso que marcan los actuales estatutos?
Con los estatutos vigentes, los militantes solo participan en la primera fase del proceso, al elegir por voto mayoritario a los delegados de las agrupaciones locales que asistirán a los congresos provinciales. En estos se elige luego a los delegados regionales y estos a su vez escogen a los que asisten al congreso federal. Pero los delegados pueden votar en el congreso al candidato que quieran, lo que promueve los acuerdos entre ellos para que un aspirante obtenga la mayoría. Los delegados no llevan al congreso del partido un mandato para apoyar a un determinado aspirante. De forma que un militante puede votar a un delegado pensando que va a inclinarse por un candidato y después que respalde a otro distinto.
¿Puede cambiarse el reglamento para elegir al secretario general?
En teoría no es posible hacerlo, ya que el único órgano facultado para ello es un congreso ordinario del partido [este es extraordinario], que tendría que someter a votación unos estatutos en los que se incluyera el nuevo sistema de elección. Ni la ejecutiva federal, ni el comité federal ni ningún otro órgano del partido tienen facultades para modificar los estatutos. La fórmula del congreso abierto a la militancia se planteó en el pasado congreso federal y en la conferencia política de noviembre del 2013, pero la decisión se pospuso hasta un nuevo congreso.
¿En qué consiste la «vía gallega» que se está citando como referente?
Rubalcaba está negociando ahora con todos los sectores del partido la manera de abrir el congreso a la militancia sin vulnerar los estatutos. El referente más cercano es el utilizado por el PSdeG en el pasado congreso regional del pasado 7 de septiembre. El anterior líder de los socialistas gallegos, Pachi Vázquez, solicitó permiso para que el secretario general fuera elegido directamente por la militancia en un congreso. La ejecutiva nacional no lo permitió, pero autorizó una consulta previa al congreso no vinculante, sin efectos jurídicos, obligando a que el resultado fuera ratificado oficialmente en un congreso. Así se hizo, de manera que todos los socialistas gallegos respetaron el pacto y, aunque en teoría podía hacerlo, ningún otro candidato se presentó al congreso que ratificó la elección en primarias de José Ramón Gómez Besteiro. Sobre ese procedimiento de una consulta previa no vinculante se trabaja ahora a nivel nacional. Para hacer esa consulta previa al congreso sería necesario, en todo caso, convocar antes un comité federal del PSOE que la autorizara.
¿Por qué Chacón prefiere que se celebren antes unas primarias abiertas?
El sistema de primarias se contempla para elegir al candidato, no al secretario general. Chacón quiere unas primarias abiertas no solo a los militantes, sino también a los simpatizantes, como aprobó la pasada conferencia política del PSOE, algo que anularía el poder orgánico de los barones regionales. Una vez elegido candidato, sería difícil que el congreso posterior no eligiera también a este como secretario general, ante el riego de una bicefalia que se demostró muy peligrosa con el precedente de Borrell y Almunia. Ahora el proceso será al revés, primero el congreso y luego las primarias, aunque nada impide que alguien dispute al secretario general el puesto de candidato en las primarias que deberán celebrarse sí o sí.
¿Qué habría pasado si Rubalcaba hubiera dimitido de su cargo?
Si hubiera dimitido, se hubiera elegido una comisión gestora en el comité federal para preparar un congreso totalmente neutral para decidir el nuevo secretario general. Es lo que se hizo cuando Joaquín Almunia dimitió en el 2000 tras los malos resultados y se eligió como sucesor a Zapatero. Al no hacerlo, Rubalcaba sigue controlando todo el proceso.
congreso abierto clamor para dar voz a las bases