Santiago sería una de las ciudades más perjudicadas por la reforma de la Justicia que pretende llevar a cabo Alberto Ruiz-Gallardón. Por eso el ministro tiene en Compostela la indisimulada oposición de todos los partidos políticos, incluido el suyo, el PP, y de todos los colectivos judiciales, entre ellos el de los jueces, cuyo decano, Jorge Cid Carballo, considera que la medida acaba con la justicia de cercanía porque «es una traba más» tras la aprobación de las polémicas tasas. Cree que la reforma sería «inviable» y «no operativa» y dice no creerse que «se vaya a dejar a Santiago sin juzgados» al crear un único tribunal de instancia en A Coruña, como propone el anteproyecto de ley del Poder Judicial que recientemente ha aprobado el Consejo de Ministros. «Además, tener que hacer tantos desplazamientos provocaría muchísimas suspensiones de vistas, por lo que creo que las sedes en las ciudades grandes como Santiago o Ferrol se van a mantener», explica.
Audiencias provinciales
Hay otras cuestiones que le preocupan, como que desaparezcan las audiencias provinciales, porque Santiago tiene una sección, la sexta, que perdería, ya que la reforma prevé que el Tribunal Superior, que está en A Coruña, asuma esas competencias. También que desaparezcan los jueces decanos, porque habría un solo presidente del futuro tribunal de instancia que nombraría el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), «no como los decanos, que los eligen directamente los jueces entre sí», algo que provocaría «más control político». Y advierte que espera ver una «oposición real» y «no simbólica» en la Xunta.