Un testimonio inútil para la causa, pero que marca el futuro de la hija del rey

Gonzalo Bareño Canosa
Gonzalo Bareño MADRID / LA VOZ

ESPAÑA

Atlas TV

La declaración de doña Cristina obliga a Urdangarin a cambiar de estrategia

09 feb 2014 . Actualizado a las 16:15 h.

Doña Cristina hizo una declaración judicial, la primera de un miembro de la familia real, que no aportó prácticamente nada a la investigación, pero que tendrá importantes consecuencias para su futuro y el de su marido.

Posible acusación

¿Puede acusar el juez todavía a la infanta? Frente al desconocimiento, la desconexión de la gestión de Aizoon y la confianza en su marido que alega la infanta para justificar cualquier irregularidad que se haya podido cometer en su nombre, en el sumario figuran facturas de gastos muy personales de difícil justificación pagados con fondos que no eran suyos. Desde Aizoon se abonaron sesiones de coaching, viajes, mobiliario y hasta clases de baile. Según dice el magistrado en el sumario, la infanta «debió participar activamente, como no puede ser de otro modo, en la organización y presupuestos de esos eventos de incontestable afección personal». Con esos argumentos, Castro podría construir una acusación por desvío de fondos y delito fiscal a pesar de la declaración que ayer prestó la infanta.

Consecuencias

¿Como afectará la declaración de la infanta a su marido? Doña Cristina dio ayer un paso importante que no tiene ninguna consecuencia positiva para Iñaki Urdangarin. La infanta no hizo el mínimo esfuerzo, no podía hacerlo, por negar las irregularidades que el juez aprecia en la gestión de Nóos y de Aizoon. Se limitó a descartar cualquier responsabilidad personal en ellas y a cargar implícitamente todas las culpas a su marido. Urdangarin tendrá que cambiar ahora de estrategia y seguir el juego planteado por su esposa, asumiendo culpas con tal de exonerar a una infanta que ni siquiera niega que se pagaran sus gastos personales con cargo a una fundación sin ánimo de lucro.

Errores de defensa

¿Podría haber evitado la infanta la imputación? Sí. Diversos especialistas consideran que doña Cristina ha cometido errores garrafales en su estrategia jurídica que han acabado perjudicándola. De haber accedido a declarar ante el juez cuando este pretendía interrogarla por un presunto delito de tráfico de influencias, es casi seguro que habría sido desimputada, debido a la complejidad de probar este tipo de delito. Al negarse a ello, obligó al juez a seguir indagando en sus posibles responsabilidades para cargarse de razones jurídicas. Como resultado, ha sido acusada de un delito fiscal y de otro de blanqueo de dinero, mucho más graves que los que en abril del 2013 motivaron su primera imputación.

SUCESIón al trono

¿Debe renunciar doña Cristina a sus derechos? Más allá de las responsabilidades que le correspondan judicialmente, es indudable que el hecho de que un miembro de la familia real tenga que declarar como imputado ante un juez causa un grave daño a una monarquía que además atraviesa momentos difíciles. Culpable o inocente ante la Justicia, una petición de públicas disculpas por parte de la infanta y la renuncia a todos sus derechos sucesorios presentada como un acto de lealtad a su padre y a la Corona sería sin duda lo más apropiado para minimizar los daños y salvar este episodio de una manera ejemplarizante.

Situación complicada

¿Qué futuro le espera a la infanta Cristina? Uno muy difícil. En caso de que lograra librarse de ser acusada, se enfrenta a la posibilidad más que probable de que su marido sea condenado a pena de prisión, ingrese o no en la cárcel, y de tener que hacer frente a una multa multimillonaria que despoje al matrimonio de todos sus bienes. Además de perder su elevado estatus financiero, deberá hacer frente a esta nueva vida en condiciones económicas mucho más precarias que las actuales, al haber perdido cualquier asignación de los presupuestos de la Casa Real por ser excluida de cualquier acto oficial. Pese a todo, seguirá contando, muy probablemente, con la protección económica que le brinda La Caixa a través de un trabajo muy bien remunerado en Ginebra.