El presidente de la Generalitat, Artur Mas, insistió ayer en que no tiene intención de dar marcha a atrás en su plan soberanista. Mas, en una entrevista a La Vanguardia, afirma que no desea un choque de trenes, pero «todo el mundo tiene que entender que la única solución posible es que el pueblo catalán pueda decidir su futuro». Por tanto, aunque se muestra dispuesto a incluir en la pregunta de la consulta la oferta que pudiera hacerle el Gobierno central, el presidente de la Generalitat reitera que convocará un referendo «legal». Para que pueda celebrarse, reclamó una vez más las competencias al Estado. Sabe que no las recibirá y por tanto el plan B sería una «solución tolerada» por Madrid a partir de la ley catalana de consultas. «Que nos dejen hacer, que no se metan y después ya iremos a Madrid a negociar», dijo. La tercera vía, añadió, «no es ni la ideal ni la mejor, pero es legal y posible: unas elecciones, en algún momento, de aquí al 2016». Ese escenario, el más probable, el Estado «no podrá evitarlo», según Mas, que no aclara si podría ser la antesala de una declaración unilateral de independencia.
Sobre las relaciones entre los Gobiernos central y autonómico, Mas dijo en La Sexta que desde finales del mes de agosto no ha hablado con Mariano Rajoy. Aun así, reiteró: «Queremos dialogar y negociar».