El recibo de la luz, cómo domar un gasto desbocado

fátima f. piñeiro REDACCIÓN / LA VOZ

ESPAÑA

Pequeños hábitos domésticos ayudan a ahorrar en la factura de la luz

18 dic 2013 . Actualizado a las 17:27 h.

Tener luz es como beber agua. Imprescindible. Por eso, ahora, cuando se avecina otra subida del recibo, es momento de ponerse a hacer números. Si las cuentas no salen, aquí van unos consejos básicos, bombillas de bajo consumo aparte, al alcance de todos, para tratar de ahorrar unos eurillos en la factura. Todos son hábitos que pueden ayudar a llegar airoso a final de mes y que resumen portavoces de dos organizaciones de consumidores.

Electrodomésticos eficientes

invertir para ahorrar. Almudena Carracedo, técnica de la Unión de Consumidores de Galicia, arranca sus consejos para ahorrar electricidad con este: «O principal é fixarnos na etiqueta enerxética» de los electrodomésticos que compramos. Especialmente de los frigoríficos, que son los que más tiran del consumo porque están siempre conectados y en funcionamiento. Carracedo recomienda gastar un poco más y adquirir un aparato eléctrico más eficiente, es decir, que a mismo servicio gasten menos energía. Los electrodomésticos lucen una etiqueta que califica su eficiencia. Si optamos por el que más lo sea «á larga vainos saír máis barato». Tras la compra, hay otros gestos que ahorrarán en la factura. Carracedo aconseja evitar que los frigoríficos acumulen hielo en el congelador: tres centímetros de grosor supone un 30 % más de consumo. También hay que evitar abrir y cerrar la puerta de la nevera con demasiada frecuencia y es preciso que esté colocada en un lugar ventilado. Con el lavavajillas se puede ahorrar si se pone en funcionamiento cuando está lleno y con programas económicos. Con estos hasta es posible reducir el consumo eléctrico en un 60 %, según la técnica de la Unión de Consumidores de Galicia. Así que toca rescatar el manual de instrucciones del lavaplatos para dar con los programas más adecuados.

Revisar el contrato

Solo la potencia necesaria. Quizá en su recibo con la empresa suministradora (Gas Natural Fenosa, Endesa...) figure una potencia contratada superior a la que realmente se necesita. Y este capítulo suma también en la factura, a mayor potencia, mayor importe. El quid está, claro, en cómo saber cuántos kilovatios preciso para suministrar mi hogar. Almudena Carracedo aclara que lo normal es tener un contrato de entre 3,3 y 4,4 kilovatios. Pero esto cambia si en la vivienda todo es eléctrico (cocina, calefacción...), por ejemplo. Así, cada 1,15 kilovatios de potencia contratada supone casi 50 euros al año de ahorro, explica Ileana Izverniceanu, portavoz de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU).

Desenchufar todo

El pilotillo rojo también gasta. Dejar la televisión apagada, pero enchufada y con el pilotillo rojo encendido, también hace correr el contador. «Si apaga completamente los aparatos eléctricos estará evitando gastar casi un 11 % del consumo total de cada uno, que traducido a dinero son 52 euros al año», aclara Ileana Izverniceanu. Un consejo obvio en este capítulo es apagar las luces que no se necesiten.

Calefacción, la justa

Baje el termostato. «Es fundamental», recuerda la portavoz de la OCU. Una temperatura interior de 19 y 21 grados es la ideal y, por la noche, es recomendable incluso bajarla un par de grados. Además, cuando cae el sol no está de más apagar la calefacción y encenderla después de haber ventilado la casa. Izverniceanu subraya que tanto los termostatos programables, como las válvulas termostáticas en los radiadores reducen el gasto en calefacción. Aproximadamente, por cada grado que aumentemos la temperatura el consumo de energía se incrementa en torno a un 7 %. También es importante tener los radiadores limpios y no colocar sobre ellos objetos que dificulten la difusión del aire caliente.

Cocinar con tapa

Ahorrar un 25 % de energía. Las placas vitrocerámicas de inducción son las más eficientes para cocinar. En el caso de las eléctricas (no de inducción) es recomendable apagar los fuegos antes de acabar la cocción para aprovechar el calor residual. También es fundamental, según Izverniceanu, usar los recipientes adecuados, porque los que tienen fondos planos son más eficientes, o sea, aprovechan mejor el calor. Tampoco está de más optimizar el tamaño del fuego sobre el que se coloca la cazuela. Y, además, cocinar con tapa puede ahorrar hasta un 25 % de energía. El uso de olla a presión resulta más rápido y eficiente. Para calentar leche o un plato de comida resulta más rentable hacerlo en el microondas que en la cocina.