Primeras discrepancias entre los partidarios del referendo

C. R. BARCELONA / COLPISA

ESPAÑA

El acuerdo al que han llegado CiU, Esquerra, Iniciativa y CUP sobre la fecha y la pregunta del referendo catalán ha provocado un auténtico terremoto político, pero a medida que pasan los días, las declaraciones de unos y otros ponen cada vez más al descubierto que el pacto soberanista está cogido con alfileres y que se han dejado muchos aspectos en el aire. El escrutinio, el porcentaje de votos para dar validez a la consulta, la confección del censo, la autoridad electoral, la duración de la campaña, por ejemplo, son cuestiones por definir. Así, Esquerra abrió ayer la puerta a negociar el contenido de la pregunta con el Gobierno, como han hecho Reino Unido y Escocia. «Hay una premisa clara: votaremos en el 2014», dijeron. Sobre todo lo demás, Esquerra está dispuesta a dialogar.

Vaivenes en Esquerra

Otro elemento que ha quedado sin definir es la interpretación del hipotético resultado. Esquerra ya ha dado varias versiones. Su secretaria general, Marta Rovira, apuntó la semana pasada que el vencedor será quien gane la segunda pregunta, la de independencia sí o no, siempre y cuando en la primera, sobre si quiere que Cataluña sea un Estado, se imponga también el sí. En cambio, ayer apuntó que la triunfadora será «la respuesta que tenga más votos absolutos». Pero el vicesecretario de Comunicación, Oriol Amorós, señaló que vencerá el postulado que consiga la «mitad más uno» de los apoyos. Esquerra aclaró además que la papeleta con no en ambas preguntas constará como nula.

El partido que lidera Oriol Junqueras muestra dudas también sobre si entrar o no en el Gobierno catalán. A pesar de que se especula con que ya habría reclamado las consejerías de Interior y Gobernación, las que tendrán una responsabilidad en la organización del referendo, Junqueras da largas. Se muestra evasivo respecto a la oferta de Mas para que CiU y Esquerra conformen una coalición pro consulta en las elecciones europeas de mayo y tampoco se da por aludido para sentarse en la Generalitat. Junqueras siempre ha dicho que en cuanto hubiera fecha y pregunta para la consulta, su entrada en el Ejecutivo sería automática. Pero es sabedor del desgaste que implica gobernar en una época de recortes.