El temor de Botella a la división de las bases se extiende en el PP

Marcelino Oreja ha sido sondeado para crear un partido democristiano


Madrid / Colpisa

Una inhóspita travesía por el desierto hasta desembocar en la nada. Este ha sido, al menos hasta ahora, el destino de los que han intentado en España formar o capitanear un partido político que se sitúe a la derecha del PP o que le dispute el centro-derecha, a excepción de siglas conservadoras de corte nacionalista. No obstante, Ana Botella, que además de ser la esposa de José María Aznar es la dirigente de la principal alcaldía de España, puso letra a una cantinela sobre la que advierten, eso sí por lo bajini, dirigentes autonómicos y cuadros medios populares: el temor a que las dudas sobre el proyecto político del PP provoquen a una fragmentación interna.

El riesgo, a juicio de varios dirigentes autonómicos que en privado expresan la misma inquietud que Botella, es que miles de votantes de a pie, decepcionados con los severos ajustes, la subida de impuestos o el aparente distanciamiento de la esencia ideológica, opten por votar a otros partidos. «Ningún seguidor fiel del PP iba a castigar a Mariano Rajoy votando a una formación de izquierdas, pero ahora comienzan a tener más opciones que quedarse en su casa», barrunta un diputado popular. De hecho, los datos oficiales de Génova señalan que desde el 2011 tienen 110.00 afiliados nuevos (lo que supondría un aumento del 17,9 % respecto a 2009), aunque no ofrecen datos sobre las bajas de militantes que se produjeron en ese mismo período.

Los que más pueden pescar en este río revuelto, según auguran diversos sondeos, son la UPyD, de Rosa Díez, y el Movimiento Ciudadano (Ciutadans) de Albert Rivera. Y no serán los únicos. Representantes de movimientos católicos con gran implantación en España habrían sondeado a Jaime Mayor Oreja y a otros dirigentes del PP con la intención de valorar la posibilidad de crear un partido puramente democristiano con el que concurrir a las próximas elecciones autonómicas y generales, según confirman miembros de la dirección nacional de la formación conservadora. Mayor Oreja, que aún atesora posibilidades de repetir como cabeza de lista del PP en las europeas de mayo, guarda silencio.

Herida abierta

Otra herida abierta en el corazón del PP es la de un sector de víctimas del terrorismo que acusan a Mariano Rajoy de «traicionar» a este colectivo por «rendirse» y aplicar sin demora la resolución del Tribunal Europeo de Derechos Humanos que neutralizaba la doctrina Parot. Una corriente encabezada por algunos iconos de la lucha contra ETA como José Antonio Ortega Lara.

El virus de la ultraderecha aún permanece latente en España. No cuentan con representación ni en las Cortes ni en ninguno de los parlamentos autonómicos, aunque sí en varios ayuntamientos. Por ejemplo, la xenófoba Plataforma per Catalunya (PxC) del antiguo militante de Fuerza Nueva Josep Anglada logró multiplicar por cinco sus apoyos en 2011, al obtener 67.000 votos y hasta 67 concejales. De momento, es un caso aislado. Moncloa no atisba ningún riesgo real a corto plazo.

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