Botella se considera reforzada tras la huelga

Gonzalo Bareño Canosa
Gonzalo Bareño MADRID / LA VOZ

ESPAÑA

Aguirre y Feijoo secundan su propuesta de regular ese derecho mediante una ley

19 nov 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

«A mí siempre me tratan de echar un pulso político». Ana Botella está convencida de que detrás de la huelga del servicio de limpieza que ha sumido a Madrid en la inmundicia durante dos semanas está un intento de descabalgarla de la alcaldía de la capital. Y cree que ha ganado ese pulso. Horas después de que el paro terminara formalmente en la madrugada de ayer, Botella aseguró que a pesar de haber apuntado contra ella, a quien han atacado los huelguistas es «a los madrileños», tratando de llevar a la ciudad «a una situación límite». «Que me ataquen a mí es totalmente secundario», añadió. Desde el entorno de la regidora se considera que, pese a las críticas iniciales, su figura sale reforzada de esta crisis, ya que fue su posición de firmeza y su disposición a contratar la limpieza de las calles con la empresa Tragsa la que acabó con la huelga.

Aunque muchos la cuestionen en privado, Botella ha conseguido el respaldo público de todo el PP y de buena parte del Gobierno. Y ha aprovechado la situación para abanderar la reclamación de una ley de huelga que, según dijo ayer, es una «vieja reivindicación de la sociedad española».

Respaldo de Feijoo

Su reivindicación de regular el derecho a la huelga recibió el respaldo de la expresidenta madrileña Esperanza Aguirre y también del presidente de la Xunta. «Si se refiere a si ha de regularse la huelga circunscrito a servicios públicos, no me parece mal», señaló Núñez Feijoo, quien añadió que «es posible el sentido común sin tener que legislarlo, pero tampoco pasa nada por regular las cosas para que queden claras».

Por el contrario, el sindicato UGT se mostró «preocupado» de que Botella «pretenda conseguir réditos electorales» de su «manifiesta incompetencia». Reforzada o no, la alcaldesa consiguió centrar la atención del líder el PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, que ayer criticó su «incompetencia», sus «despropósitos» y sus «falacias».